martes, 6 de junio de 2006

LITERATURA VIVA

LITERATURA VIVA
-café literario- LEEN LAS POETAS Graciela Zanini y Hady Henao
El jueves 15 de junio desde las 20,30h.
En el centro cultural "LA CACEROLA" Franklin 26
Entre Río de Janeiro al 800 y Ramos Mejía. Parque Centenario
-Al lado de la facultad de Sociales, a media cuadra del Hospital Naval,
a una cuadra y media de Corrientes y Ángel Gallardo-



POEMAS DE GRACIELA ZANINI

AMAZONA

De un deseo a otro
Derramada
Como un vino antiguo,
En la celebración de bodas
Con lo anómalo,
soy
un cementerio en el que nadie yace
y en la noche, vigila.

Bello acechante, comprende:
He cabalgado un tigre, atravesado el día sin abrigo,
Bebido de lo extraño,
Y vuelvo a casa
Perversa mente niña

***
LO QUE HAY

I

Lo que veo es lo que hay,
Ninguna veladura en la imagen,
Ninguna arista disimulada.

Alrededor, las voces
familiares no consuelan,
Alguien grita mi nombre.
Un vago sentimiento de haber pertenecido
me impulsa a contestar.
Ellos planean ir al campo.
Planean
sobre mí.

II
El tiempo hizo lo suyo.
Una bandada de caranchos
Instala cierta noción de permanencia.

Lo que veo es lo que hay.
En el suelo, un anillo de ropa
Enmarca, tenue, los pies.
Un paso es suficiente.
Un hacer levísimo,
Para desprenderme.

III
Animales mansos, habitan la voz
de esa mujer que esparce
su ensalmo herida por la luz

Lo que veo es lo que hay.
Giro apenas.
Por la ventana penetra
lo alto,
esa nota de pura certidumbre.

Lo que hay.
Lo que veo cada día:
Esta madura desnudez.
De Lo que hay, Ediciones del Dock, 2005

Graciela Esther Zanini nació en 1948 en Buenos Aires. Publicó los siguientes libros de poesía: Del rey desnudo, Editorial Sudamericana, 1998. Primer Premio Iniciación. Secretaría de Cultura de la Nación, 1994. Rasputín y otras obsesiones , Libros del Zorzal, 2003. Primer premio Letras de oro, 2002.

POEMAS DE YADI HENAO

LEGADO

Pertenecemos a esa sociedad que
ha reducido a mi madre a la desesperación"
Marguerite Duras

Mi plegaria crepita en hojas secas de fe.
Madre, talaron el árbol de la vida.

Escribo la historia del desamparo,
el telegrama que selló toda esperanza,
la estampida del clavel sobre ruinas de cereza.

Lo vimos todo, madre.
La caravana de langostas sobre cosechas de amor,
la rancidez de sus frutos.
El astillado esqueleto del país que soy,
la radiografía del fin entre mis manos.

Madre, todavía te veo sobre Pomponio,
el asno de la dicha.
Una y otra vez te arroja a valles de asfalto,
dos veces más una, te levantas.

Allá va, gritan,
la sola en hipotecas
sobre ruinas de caballo.

Allá va.
Mujer que hizo de madre.
Siempre.

La noche late la piedra.

Papá acaricia la mula Gitana.
Su mano derecha está muerta,
en la otra trae arándanos.

Dice que la luz sabe a fruta.
Me ofrece un bombón de sueños.

Su pie izquierdo está muerto.
El otro desanda la lluvia.

Dice que olvide todo lo que me enseñó,
lo deje tendido en brazos de la memoria.

Su oído izquierdo está muerto.
El otro graba sinfonías en la hierba.
Me pide que desescuche los cantos de la intrusa,
los golpes del enigma.

Recorro los pasadizos de la mandrágora,
la cara del murciélago,
sus pensamientos de malecón alado.

Tengo una cita con la vida –le digo-
y me despierto.


ACERTIJO

En mi condición de mujer
tres oficios me fueron legados
Prostituta
Cantante
y monja
De los tres ejercí dos
Con absoluta eficacia

De El otoño escribe mi nombre,
Ediciones Extranjera a la intemperie, 2005.

Yadi María Henao nació en Samaná (Colombia) en 1975. Es poeta y traductora. Por su libro El otoño escribe mi nombre, recibió el Primer Premio Anual de la Legislatura de la Ciudad Autónoma de Buenos Aires a la producción literaria, 2005.

2 comentarios:

  1. Compartiendo espacios vitales
    www.elalmadelapoesia.blogspot.com

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