martes, 6 de julio de 2010

Poesía Irakí: SALAH HASSAN



    Vida bomba

Con sangre empiezo el día,
con sangre lo termino.

Cuando cada mañana voy al almacén de las chatarras
me quito la cabeza y la sacudo de las esquirlas de
la bomba de ayer.
Luego, lavo la seca sangre de mi imaginación.
Tengo la sensación de que todo está minado.
Pulso el teclado del ordenador y me escondo,
rápidamente,
tras la pared antes de que explote.
No puedo encender un cigarrillo sin pensar
en las explosiones.
Para mí, todo puede explotar.
El teléfono, la cafetera, el timbre de la puerta, las cartas.
Siento que mi cuerpo también es una bomba
y puede explotar.

Con sangre empiezo y con sangre finalizo cada día.
Cada noche me voy a la cama arrastrándome.
Deseando no despertar.

No quiero seguir viviendo en esta vida bomba.


    Un jardín en el infierno

Todo está negro en el jardín.
Las flores son de piedra, beben alquitrán y respiran ceniza.
Tienen el olor del fuego.


¿De qué infierno habla Rimbaud?



Los árboles tienen aspecto de incendio
y las frutas están negras de dolor.
Cada rosa es un incendio que anuncia
la resurrección en el jardín del diablo.
Los pasillos son estrechos, una equivocación
que lleva a otro infierno.
La flor del paraíso, tal y como quería el diablo.
Las piedras son una pesadilla negra del tamaño
de un desastre y tienen el sabor del asfalto.

¿De qué infierno habla Rimbaud?


La flor del carbono está en pie con solo una
pierna fumando la historia.
Todo está negro en el jardín del diablo y el humo
es el idioma habitual.
Las expresiones hierven y las palabras se
evaporarían si el aire las pronunciara.
Cada paso es una equivocación que lleva a un infierno.
No es fácil que alguien pueda salir del
jardín del diablo sin que se ennegrezca.
Me estaba preguntando si estaba negro
antes de mi entrada al jardín.


    Bagdad

¿Eres una patria o un campo de tiro?
¿Eres un paisaje que hay que destruir
o una escalera de víctimas
que no se sacia de su muerte?

Bagdad

¿Eres una cesta que se hunde
y no se llena sino de vida?
¿Acaso es ésta tu fiesta
o tu muerte?
¿Estos caramelos de fuego
son para tus niños muertos
o para la última fiesta de tu degollación?
Entonces, muérete.
Volvámonos de donde hemos venido
a los desiertos y al infinito
esperando un nuevo profeta.


    Errar

Vestidos de harapos llegamos tarde a las limpias ciudades.
¿Ha salido el sol cuando estábamos en el bosque?
Y estas manos blancas que nos llevan de la muñeca
¿Habrán pensado en la oscuridad?
¡Oh, Dios mío, que tarde hemos llegado!
¿Estábamos desconcertados enfrente de la nieve,
con nuestras extrañas voces y nuestros desérticos recuerdos?
¡Oh, Dios mío, ya hemos llegado más aún estamos errados!

EL MOMO POESIA
EL OJO DEL SUR


Fuente: 
Arquitrave
Harold Alvarado Tenorio • Director
Héctor Gómez Guerrero • Secretario de Redacción
http://www.arquitrave.com
ISSN: 1692-0066
Año V # 36
Abril de 2008

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