miércoles, 28 de diciembre de 2005

HAROLD PINTER

DISCURSO DE HAROLD PINTER
AL RECIBIR EL PREMIO NÓBEL DE LITERATURA (2005)
En 1958 escribí lo siguiente: “No existen fuertes distinciones entre lo que es real y lo que es irreal, ni entre lo que es verdadero y falso. Una cosa no es necesariamente verdadera o falsa; puede ser a la vez verdadera y falsa”. Creo que estos juicios todavía hacen sentido y aun pueden aplicarse a la exploración de la realidad a través del arte. Como escritor, los sostengo, aunque no puedo hacerlo como ciudadano. Como ciudadano debo preguntar: ¿ Qué es verdadero ?. ¿ Qué es falso ?.
La verdad en teatro siempre resulta elusiva. Nunca se la puede hallar de modo absoluto y, sin embargo, es obligatorio buscarla. La búsqueda es lo que obviamente dirige el esfuerzo. La tarea de uno es esa búsqueda. Las más de las veces, uno tropieza con la verdad entre tinieblas, chocándose con ella, o apenas entreviendo una imagen o una forma que parece corresponder a la verdad, a menudo sin advertir que uno lo ha hecho. Pero la verdad es que nunca hay algo así como una verdad única en el arte dramático. La mayoría de las obras se engendran merced a una línea, a una palabra o una imagen. La palabra a menudo es seguida estrechamente por la imagen. Daré dos ejemplos de dos líneas que se me aparecieron en la cabeza como de la nada y fueron seguidas por dos imágenes, a las cuales yo seguí a mi vez.
Las obras son The Homecoming (El regreso) y Old Times (Viejos tiempos). La primera línea de El regreso es
"¿ Qué hiciste con las tijeras?’. La primera línea de Viejos tiempos es “Oscuro”. En ambos casos no tengo más información. En el primer caso alguien estaba obviamente buscando un par de tijeras y le preguntaba eso a alguien de quien sospechaba que seguramente se las había robado. Pero de algún modo supe que la persona a quien se dirigía no le iba a dar un carajo las tijeras, ni siquiera le iba a contestar. “Oscuro” lo tomé de la descripción del cabello de alguien, el cabello de una dama, y fue la respuesta a una pregunta. En ambos casos me vi subyugado a ver qué ocurría. Esto ocurrió visualmente, en un muy lento fundido, de la sombra a la luz.
Siempre empiezo una obra llamando a los personajes A, B y C.En la obra que luego fue El regreso se ve a un hombre que entraba ........... LEER ARTICULO COMPLETO (pulse aquí)

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