por Julio Carabelli desde Tucumán
Aunque no hubo madres que dejaron a sus hijos en un improvisado guardarropa para ir a bailar, el vitral que se desprendió de la catedral de San Fernando del Valle de Catamarca y mató a Cecilia e hirió a otras feligreses, me recuerda la tragedia de Cromañón.
>Independientemente de que los parientes de las víctimas le puedan hacer un juicio a la Iglesia a dirimir posiblemente en el Vaticano ya que sería un milagro más de la Virgen que se ganara en Catamarca, creo que los parientes, amigos y demás feligreses sobrevivientes, tienen que ejercitar su legítimo derecho e imitar a quienes, con toda razón, pidieron la suspensión y el juicio político al Jefe de Gobierno de la Ciudad Autónoma de Buenos Aires.
>Habría que ver por qué la catedral estaba abierta después de haber sido sacudida por algunos agnósticos sismos.
>La respuesta no puede ser, de ninguna manera, que el día 8 de diciembre es el día de una de las pocas industrias que tiene la provincia y entonces ver quién es el responsable, responsabilidad que puede pasar por el señor Intendente, el señor obispo, el jefe de bomberos o del inspector que habilitó un lugar en donde se congrega numeroso público, porque: ¿estaba habilitada la catedral o no? ¿tenía o tiene seguro, o no? Creo que para hacer un país en serio, sería conveniente abandonarla edad Media y hacernos determinadas preguntas ¿o no?
JULIO CARABELLI
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