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martes, 11 de junio de 2013

LAS UVAS (de Adrián Campillay) / Según CALEFÓN CANCIÓN (Córdoba / Bs. As.) y SULKY TRIO (San Juan)


CALEFÓN CANCIÓN


SULKY TRÍO



SULKY TRÍO (Bruno Torino, Leonardo Almazán y Pablo Blanco)



SULKY en el Teatro del Museo de Bellas Artes (San Juan)
Detrás, la producción audiovisual de EL MOMO POESÍA.


VIDEO CASERO DE: CALEFÓN CANCIÓN 
(Córdoba / Bs. As) Bruno Torino / Ernesto de Vera.
OTRA DE Calefón Canción (Canta: Ernesto de Vera)

miércoles, 26 de diciembre de 2012

TROVADORES DE PIEDRA / Pequeña selección


Cada reflejo de la calle me transfigura
mi cuerpo es una lente que gravita
bajo colores del atardecer

y veo la gente atravesar apresurada sus imágenes
hasta que no queda sino el halo de una vida pasada
hace 30 segundos sobre el pavimento

permanezco ahí
detenido en el hielo
que también es un cristal

mi propio espejismo pasa delante

se despide mientras me oculto en sus aguas.

Tapa del libro. Ilustración de Silvio Campillay.


Excusa para un libro

Cada uno tiene sus exorcismos

unos van a la playa
otros se hunden en el mar
y otros
se sacan los clavos en casa
como si fueran garrapatas
se quedan sin ropa frente al espejo
lloran largamente
y al abrir la heladera
sólo piensan en excesos
en sus madres
o en cualquier otro fracaso de ternura
como digo
cada uno tiene sus exorcismos.


Verdadera historia de las guitarras

Y los hombres
no supieron cómo
ni cuándo
ni de qué dios extraño
venían
árboles huecos
con caderas de muerte
con hilos como llagas
doliéndoles el cuerpo
iguales a los hilos
que sostienen la esperanza
siempre a punto de ceder.

No supieron
no pudieron explicar
de qué maravilloso mundo
huían
y llegaron
hasta ellos
aquellas criaturas
que llamaron guitarras.

Y a los hilos
los llamaron cuerdas
por aquellas
que deslizan
sus sonidos
en la garganta muda
piel cansada del suicida.

Porque los hombres
no sabían
que las guitarras
tenían bocas,
huían
de un país sin manos,
venían a buscar sus dedos,
pero
más que nada
venían a llevarse sus vidas.

Cuando los hombres
—sentados a la orilla de sus desgracias,
hallados frente a aquel cuerpo
y sobre aquel cuerpo—
lo comprendieron

voló la soledad como un pájaro con incendio en las alas
se volvieron sus ojos hacia adentro de sus cabezas
y después, cuando nadie hubo mirado

dejaron
caer
despacio
sus lágrimas.

Y los hombres
comprendieron
que las guitarras
venían a llevarse sus vidas.

¡Porque sus vidas eran miserables!
No cabía el dolor en el enorme continente.

Estaban muertos
y estaban vivos
y sus vidas
iban hacia el silencio.

El continente era de grito más que de tierra.
Las guitarras eran desgracia
una boca desgarrada.
Los hombres eran el corazón del grito.

Y era un grito que podía matar

pero sólo en esa muerte


se podía estar vivo.




Poema extinto

Viene de días apagados.

Mañanas sin luz. Así la quiere.
En las inmediaciones de la locura.
Con duros presagios
leyendo su suerte
sobre el asfalto

de una ciudad que lo odia.


Me pregunto si tal vez

su cuerpo agujereado
se esconderá para siempre
en la blanda materia de los sueños

en las pesadillas enormes

del cansancio sin razón
o si acaso
pasará la noche injusta
y volverá el día con sus canciones
sus cuerpos sin pena y su risa
desalambrando las heridas.

Su voz

no lo nombra
desaparece su nombre
ha perdido manos y pies
¿cómo se arrastra un cuerpo así?
sino en el éter extraño
inhumano viento
soplando
sin música
en el vacío.

Viene de días apagados.

Mañanas sin luz.
Ojo en la grieta
que hay en la noche
la busca sin cesar
para verla
aunque sea
por última vez.

La quiere.


Y se extingue.





Para que las personas...

Para que las personas

que por alguna razón hemos dejado deambular
trasnochar
habitar
o simplemente pasar dentro de nosotros
salgan, nos abandonen ¿qué podemos hacer?
ni siquiera nosotros conocemos el camino de salida
de nosotros mismos ¿cómo podemos guiarlas
sin perdernos también? ¿y si al mismo tiempo
estamos perdidos
sin poder salir
conducidos
por ellas
a la vez perdidas
en sus propias aguas?

¿qué pueden hacer ellas?


ya nos dejaron entrar


tampoco tienen remedio.



Una boca...

Una boca
trae a colación
todos los mares
los antiguos
y los de antes
los peces de la lengua
en los profundos versos

en la soltura del agua su estrangulamiento

por eso
cuando pienso en ella
se me acortan los pantalones

la miraba subido a la pared de mis nueve años
desvestirse en el cine de su ventana
y a veces
detrás
de una cortina semiabierta

sólo


la imaginaba.




YA ESTA A LA VENTA EN LIBRERÍAS DE SAN JUAN 
(Piedra Libre, Desnivel y en la librería de la Editorial de la UNSJ - 1º piso del Rectorado)
"TROVADORES DE PIEDRA" de Adrián Campillay
EDITORIAL UNIVERSIDAD NACIONAL DE SAN JUAN

PUEDE ADQUIRIRSE TAMBIÉN POR CORREO ESCRIBIENDO A LA EDITORIAL:
editorial@unsj.edu.ar

O COMUNICÁNDOSE DIRECTAMENTE CON EL AUTOR A:
adrian_campillay@yahoo.com.ar


lunes, 24 de diciembre de 2012

ME FUI DE BARES / por Javier del Cerro

(Javier del Cerro y su amigo Adrián Campillay, en Coquimbo, hace unos años, volviendo de bares)

Nací en Coquimbo en el antiguo hospital San Pablo.
Nací en el bar del Casino Minero con mis padres en
Domeyko al norte de Chile.

Creo que un bar puede estar en cualquier parte, en una plaza, un parque, playa, en la escalera de un cerro, en un subterráneo en Coquimbo.

“Me fui de bares” por su estridencia, por tener televisor, por estar lleno sólo de hombres y mujeres atendiendo en calzones. Con poetas en bares de poetas, músicos en bares-casas de músicos, amigos en bar de amigos y con prostitutas en el cerro en un bar de realidad terrible con los ojos puestos en el mar y mi cuerpo excitado y oscuro. En el bar de mi memoria están mis muertos queridos y los muertos prematuros víctimas del poder y el odio.

El bar es la casa, el no lugar o espacio residual de una urbe agobiante. El hospicio del paria sirve de evasión al atribulado.

Un bar lleno de hombres terminales desespera, un bar de babosos repele y a un bar con televisor lo rechazo.

Imagino un bar de otro mundo, otra luz y temperatura, gente extraña e irreconocible, música, variedad de licores, comidas, voces, sonidos del acá y del allá, ebrios alegres o tristes no desesperados y un letrero que diga: “La realidad es una enfermedad provocada por la falta de alcohol” atendido por fantasmas y sin horario.

El bar de Star Wars, el bar de Chinaski, el bar del Teatro Mágico. El bar de Punta de Choros, el Sub de Coquimbo. Lugares consagrados a los sentidos.

Un bar en una playa iluminado por antorchas, velas y una fogata.

Un bar con l@s más lúcidos de mi país, un bar con silencios y los esbirros se aterrorizan. En el bar se sueña, se ríe y piensa y al terrorismo de estado le molesta, porque al bar lo protege la belleza.

En fin, un bar está en la frontera de lo establecido y su esencia es pulsión.

Un bar será la resistencia, el clandestino de un país torpe y arrogante.

Un sueño recurrente tener un bar. El animal metafísico encuentra en el toda la oscuridad y el misticismo que les es somero e inabordable en su casa o lugar de trabajo. En el se conjuga poesía y vida, exceso y delirio.

Recuerdo el bar del Casino Minero en Domeyko al norte de Chile. Un niño se entretiene bebiendo los conchos de las botellas de Pilsener; al rato reía y lloraba al mismo tiempo. Tambaleando entre las mesas y con la sorpresa de mi madre que no entendía que le pasaba al pequeño. De un ala me llevo a la pieza. Un largo sueño y un dolor de cabeza fue mi iniciación.

Siento que los bares están cada vez mas segmentados, hasta en su concepto; pub, resto-bar, lounge, rock-bar, clasic-bar, café-bar. El boliche hoy es un lugar de culto, para gente vieja, desadaptados, estudiantes bucólicos o artistas que buscan donde arreglar el mundo y se resiste a la posmodernidad. Lugares encantadores, que logran reunir a más de una tribu y en su carta aun se pueden encontrar el pan con pernil, el huevo duro con pan amasado, el sándwich de pescado, la pichanga con ají, el consomé de pollo.

Un buen bar se reconoce por sus parroquianos, gente amable y sencilla. Buenos conversadores, por lo general en barrios antiguos. Con recuerdos en sus paredes y botellas polvorientas, fotos de antiguos equipos de futbol, cantantes pasados de moda, actores y actrices olvidados por el celuloide. Barras y mesas de madera, detalles o tallados alucinantes, garzones de otra época y un barman sordo que juega y prende fuego a los tragos más exóticos y recibe los pedidos leyendo los labios o por un improvisado lenguaje de señas.

Un gallo canta en la madrugada en un bar de Santiago. Un pájaro negro y pequeño recoge monedas que brillan en un bar de Coquimbo, un perro acostado bajo la mesa y un caballo afuera de una cantina en Paihuano esperan a su amo. El pide el metro cuadrado, que consiste en una mesa llena de botellas de cervezas chicas o la damajuana, botellón de vino de cinco o diez litros. Con tal dosis luego de unas horas como bulto lo depositan arriba del caballo.

El bar más exótico que recuerdo es uno de la población San Joaquín en Santiago, clandestino de una botillería. Con pocos asientos a la manera de un tren, todos los parroquianos de alguna forma se conocían, no más de quince y una ventana al fondo que daba a una reja y a la línea del ferrocarril. Lo insólito era que en algún momento de la noche empezaba a remecerse y por la ventana veías pasar el tren como una imagen irreal, una alucinación alcohólica o de otro tipo. Imagino en el tren a muchos poetas bebiendo. Un tren bar al sur de Chile, un avión bar rumbo a tierras lejanas o barco bar zarpando con bates ebrios.

Las vueltas del texto me llevan a suponer que es posible el bar que uno imagina, siempre que la pasión y el ingenio nos jueguen a favor. Reúno todos los sueños de bar en un documental, apoyado por la tecnología, junto bares del norte con bares del sur, bares viejos con otros no tanto y parroquianos atrevidos en hacer del día noche, de las palabras diálogos, de la reunión belleza y creo un bar total lleno de vida.



Jorge Teillier, Juan Diaz y Rolando Cárdenas

Alvaro Ruiz y Rolando Cárdenas



De izquierda a derecha: Adrián Campillay, Javier del Cerro y Raul Kastillo, en tierras de Gabriela Mistral.

martes, 15 de mayo de 2012

VIEJOS PAPELES / adrián campillay


El aire amenaza a la noche deshecha en su misterio

tu luz es luz

pero la superficie sobre la que se derrama su recuerdo
es un cuerpo inerte y sin espera
las voces de las cosas se confunden con insectos
puertas que se cierran, vehículos que voltean
a orillas de las autopistas
como caros juguetes

en esta ciudad
no has dejado
siquiera un rastro
que no desaparezca al desearlo

tu luz es luz

pero el aire
amenaza
con derrumbar
toda quietud

que es en donde
por un segundo
me encuentro
con tu sombra.



INCESTO

Desde un principio fueron hermanos
compartieron la saliva y el dolor de estar apretados
en un pésimo momento contra el vientre

probablemente el vientre de dios

duermen
desde hace años en vidas separadas
con un ojo miran los recuerdos caer en los hechos
con el otro sueñan y mienten hacia adentro
la soledad de haberlo entendido todo

                        así

no necesitan probar su amor

saben que todo cuanto pueda suceder
no alterará el curso de la sangre

mientras el vampiro duerma
tal vez
se les queme un poco la piel

al encerrar tanto deseo
se abran las puertas
del infierno

lágrima y arruga en el imperio salado del mar

en sus tormentas increíbles


en reverso desierto
una flor alumbra
el mescal
en cuya mirada

se puede quedar atrapado para siempre.

                                                                Dibujo: A. Campillay

Más papeles viejos:
ANIMALES SUELTOS / Poesía Sudaka

martes, 20 de marzo de 2012

WEEK END de Ramón Rubina Guajardo por PROYECTO VACAS (Rock and poe del desierto)


FIN DE SEMANA by adrián campillay


Pista perteneciente al PROYECTO VACAS (Rock and Poe del Desierto)
Música: Adrián Campillay
Texto: Ramón Rubina Guajardo
Voces: Alberto Román, Adrián Campillay, Bruno Bustamante Torino (Frase final: José Campus)
Producido en San Juan, Argentina.
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WEEK END (poema de Ramón Rubina Guajardo / Chile)

Los lunes me salen escamas.
Los martes ladro bajo la luna.
Este miércoles me eché hormigas en los ojos.
Salgo con un paraguas negro los jueves.
Orino en una botella y reparto pescados los viernes.
Hoy es sábado y me corté la oreja para sacarla a pasear con una pita.
Dicen que es domingo: Yo sólo veo paredes blancas y,
En el techo, un hombre con enormes alas que gotea
Sangre sobre mi cabeza.

martes, 14 de febrero de 2012

GUÍA PARA EXTRANJEROS adrián campillay


(guía para extranjeros)
una vieja historia
del futuro


- CAPITULO UNO -
El transeúnte no está obligado a caminar por las alfombras. Las bebidas alcohólicas, se retendrán en cada entrada, debiéndose pagar un impuesto de conservación. Las luces verdes, en los pasillos, indican la Zona Exclusiva de la Raza. Por ella podrán circular aquellos que tengan credencial o acrediten el inconfundible signo #(# en el ombligo. Las cabinas oscuras, cuyos números de serie vallan del 573 al 4.320, están habilitadas para el uso de drogas autorizadas. Los bloqueadores de estado, se usan a conciencia de la contaminación radioactiva y mediante el pago de un impuesto, cuya recaudación es destinada al mantenimiento de los distintos puestos sanitarios de intoxicación, de uso absolutamente gratuito.

El último trago de coñac acarició la garganta de Syd. Eran las seis de la tarde cuando el autoparlante calló y la música volvió a salir por los auriculares de su aparato. La luna es como el fondo de una botella vacía. El transeúnte no está obligado a caminar por las alfombras. Es una verdadera suerte.

El autoparlante emitió el sonido de una gaviota que muere. La voz de Luca se desvaneció en la oreja de Syd. Y como quien muerde una manzana hacia atrás, en un abismo, para girar sobre un eje y caer eternamente a un vacío sin número, buscó el sorbo en la botella en la que ni el vapor del coñac existía.

Caminó lentamente, como si el tiempo fuera una mera prolongación del sentido o el ritmo de su corazón; como si la ciudad fuera un pulso y él la sangre se dejó llevar por calles desconocidas e iguales, e iguales a todas las calles del mundo.

Agradecemos su colaboración, lo hacemos por Usted ¡NO CONTAMINE!. A Syd le gustaría ver el cuerpo de la botella triturándose, corriendo por las entrañas de una máquina que no distingue entre el alcohol y el agua; oír las mandíbulas de un ser que pasa tragándose las sobras del mundo ¡OÍR!! Encontrar una respuesta detrás de las palabras, que no sea: lo hacemos por Usted, no contamine, coloque veinte centavos en la ranura. Pero las respuestas son decorativos accesorios de la existencia, una trama de morbosos detalles que se mezclan sin explicar; como el envase de un antiguo coñac, que al ser arrojado a un triturador de residuos, se encuentra con las sobras podridas de la especie.

Lo hacemos por Usted. Usted no debe escuchar este ruido; después de todo, no vale la pena preocuparse por un simple triturador de residuos y una botella vacía, sobre todo: vacía.


Usted ha ingresado a la "Ciudad 3", el verde y el rojo no están permitidos.

La mano de Aideé, la boca de Aideé, acarician la entrepierna de Syd. Los muslos se contraen, los suspiros golpean el pecho. El cuerpo de Aideé sobre el cuerpo de Syd. El cuerpo de Syd sobre el cuerpo de Aideé. La lengua de Aideé en la boca de Syd. La lengua de Syd. Apenas un recuerdo vago, hermoso. Los hombres no lloran pero Syd no es un hombre, ni siquiera un Miembro de la Raza.

Los signos ALFA, en los pasillos, indican la Zona Exclusiva de la Raza. Los homosexuales declarados, salvo que pertenezcan a La Raza, deberán presentar las correspondientes certificaciones sanitarias, sin las cuales no podrán ingresar a lo lugares públicos que les correspondiese según su rango; todo esto sin perjuicio de que su permanencia podrá ser sólo de tránsito y no superará las quince horas.

Está permitido el uso de cualquier bebida alcohólica reconocida, siempre y cuando esta se desarrolle en las cabinas de ingestión, no pudiéndose exhibir los envases bajo ninguna circunstancia, gracias...

El dorso de la camisa secó las lágrimas de Syd. Miró en su brazo una vez más, el taTUaJE. A Syd le gustaría comprar otra botella de coñac.


- CAPITULO DOS -
Usted ha solicitado la adquisición de un artículo inexistente. Usted ha solicitado la adquisición de un artículo inexistente. Vuelva a marcar. Vuelva a marcar. Usted ha solicitado la adquisición de un artículo inexistente. Vuelva a marcar... Usted ha...

Las flores están distribuidas en forma triangular alrededor del cadáver. Usted a ingresado a la "Ciudad 3", el verde y el rojo no están permitidos. La luz es tenue y el calor se cuela a través de los poros de la piel hasta el alma de los presentes. Los esclavos negros, cuyos números de reconocimiento no estén actualizados, no podrán ingresar. Un calor que huele a perfume y lilas de plástico de mala calidad, penetra en la nariz empolvada de Syd, quien observa a su padre muerto en la sala malherida de parientes lejanos. Usted a corregido con exactitud, marque *5* y coloque veinte centavos en la ranura. Gracias. Afuera hay dos policías de color azul; sobre el sillón amarillo, la madre de Syd llora desconsolada y húmeda en su vestido negro como el día. Transeúntes de color, favor de pagar el impuesto de aceptación.

La boca de Syd saborea el coñac de veinte centavos. El recuerdo de su padre se escurre por la garganta incendiada en la cabina. A Syd le gustaría beber fuera de la cabina y sentirse como pájaro. Como pájaro y como huella en el aire de un río de cristal. Pero el cristal es tan sólo un material transparente, que colocado alrededor de la muñeca de un individuo, y sostenido en un extremo por un conductor metálico que transporta electricidad y radiación, constituye un Bloqueador de Estado: aparato que puede traerte de cualquier viaje cercano a la muerte.

Los videojuegos están llenos de niños negros acompañados de sus amos. Usted está bajo el efecto del sonido DUMPº, evite el uso de anfetaminas durante este proceso de tranquilización. Son las ocho, treinta, y cero.

El tema de Luca acaricia los poros de Syd. Se ha producido en el una paz irreconocible, una paz DUMPº o "ficticia", que recorre sus enfermas venas cerebrales.

El neón amarillo, que rodea las manzanas (3) y (9), indica los límites restringidos de la Zona Militar de este Estado. Se recuerda a los señores transeúntes que bajo ninguna circunstancia se permite el ingreso de personas no autorizadas. Tampoco se permite dirigir la mirada o recordar lo que casualmente se pueda oír o ver en esta zona. A Syd le gustaría beber fuera de la cabina y sentirse como pájaro. La lengua de Aideé escarba entre los dedos de Syd, una aurora olvidada, un recuerdo más. Aquellos Miembros de la Raza que por razones de fuerza mayor, hayan sido autorizados para ingresar, no podrán hacerlo en compañía de sus esclavos o mascotas semihumanas de paseo o exposición. Usted está bajo el efecto del sonido DUMPº, evite el consumo de anfetaminas durante este proceso de tranquilización.


- CAPITULO SIETE -
Pero los deseos son bellísimas trampas que recorren la piel de los imbéciles. Usted ha abandonado la "Ciudad 3". Las ratas de los sueños de cualquier Syd.

Cinco, cuatro, tres, dos, uno, ...cero.

La cara de Syd ha cambiado repentinamente con la velocidad del ascensor. El alcohol le ha subido a la garganta, y una expresión de vértigo ha provocado la pregunta: ¿se siente usted bien?. Usted está a bordo de un Ascensor Siemmens X-A 235, cuya velocidad normal de transporte es de 287 km/hora. Estoy bien, gracias. 

Se ruega a los señores pasajeros exhibir los objetos metálicos ante la cámara. El detector de metales indica la existencia de tres objetos pequeños. Un individuo de color negro, saca un enorme medallón de plata, el cual desenvuelve (lentamente) de un pañuelo rosa. Usted está viajando con destino al "Subsuelo 23", el tiempo aproximado de viaje es 23 minutos, 30 segundos. El calabozo está sucio y frío en la Zona Militar de le "Ciudad 9". En la celda son todos homosexuales y prostitutas no autorizadas. Los ojos de Aideé están llenos de lágrimas. Los ojos de Syd están llenos de lágrimas ¿se siente usted bien?. Se ruega al señor pasajero exhibir el objeto faltante ante la cámara. El dorso de la camisa seca las lágrimas de Syd. No se preocupe, estoy bien. La pipa de Syd tiene un pequeño alambre enroscado en la caña. Todos los objetos metálicos están autorizados para ingresar.

El puño de Aideé golpea la pared de la celda mientras grita. Luego, todas ríen y fuman sin conversar. Usted ha ingresado al "Subsuelo 23", se recuerda a los señores viajantes que su permanencia no podrá superar las 72 horas. No se permite el consumo de drogas cuyo uso implique cualquier tipo de combustión, u otro proceso de contaminación del aire. Está absolutamente permitido el ingreso de alimentos provenientes de otras ciudades, por cuanto los transeúntes de tránsito temporalmente limitado, no podrán adquirirlos en ningún caso.


- CAPITULO 5 -
Se recuerda a los señores transeúntes que el porte y consumo de cocaína es absolutamente exclusivo de La Raza. En el papel hay por lo menos diez gramos blancos y puros. Después de Syd, está Aideé, que aspira con los ojos cerrados, repentinamente rojos. Las barandas azules, al costado de las calles, indican la Zona Exclusiva de la Raza. Se les desea, a los señores de La Raza, una feliz estadía y un feliz tránsito, al tiempo que se les informa sobre la siguiente prohibición: los esclavos o mascotas semihumanas de paseo o exposición, no podrán ingresar a los lugares públicos cuyas puertas presenten una banda roja, o azul...


(san juan 1989)

lunes, 6 de septiembre de 2010

PROYECTO VACAS "la salud de la espina"







Corazón que no siembras
la salud de la espina.

¡Protégeme!
de esta luna ciega.
De este barrio enfermo.
Arde el hambre
sin incendiarse
cigarro que nunca termina.
De un lado a otro los cuerpos
pasándose la pena
de una mano a otra
como pan
como porro.

Corazón que no siembras
la salud de la espina.

¿por qué tu ilusión
no tuvo esperanza?
sembraron tus hijos
la costumbre en la piedra
y la piedra les devolvió el pan

duro

de corazón

en todas sus preguntas.

MAS MATERIAL DEL PROYECTO VACAS

PROYECTO VACAS (Rock and Poe del Desierto):

Alberto Roman: textos y voces
Adrián Campillay: textos, voces y máquinas
Leonardo Almazán: guitarra y máquinas
Bruno Bustamante: guitarra y máquinas
Ernesto de Vera: maquinas y sonido (drums master)

La MÚSICA compuesta por PROYECTO VACAS.
ANIMACIÓN DIGITAL Y EDICIÓN DE AUDIOVISUAL: Adrián campillay.
CÁMARAS: Alberto Román, Claudio Campillay, Adrián Campillay.
DIBUJOS: Silvio Campillay, Mariela Moreno.

viernes, 3 de septiembre de 2010

adrián campillay / POEMA SIQUIATRICO


Poema siquiátrico

Repentinamente muerto
me envolví en una sábana de envenenadas flores.
Soñé aquella vez con oscuros, largos hospitales,
y otra vez tuve un sueño atravesando el aire.
Doctor! Dónde estás doctor?
Desde que lejano agujero te escurres
como un espíritu.
Con qué aguja de pájaros
me volarás la cabeza esta tarde?
Repentino. A través de mí.
Camino hacia atrás,
hasta mi alma:
la luz del cadáver.
Pero Doctor!
Dónde estás doctor?
Con qué lupa
mirarás esta vez mi ojo
para culparme?
De qué lugar vacío de tu corazón
obtendrás la regla de sangre
para medir la intensidad del grito aplastado
en la pared principal de mi pensamiento?
Y dónde te esconderás.
Cuando brille —aunque sea una sola vez—
la luz del cadáver?


 Fotografías: Hospital Siquiatrico Serbio (FUENTE)

miércoles, 1 de septiembre de 2010

CASA ES CASA SOY / videopoema PROYECTO VACAS

Cargado por adriancampillay
TEXTO, MÚSICA Y ANIMACIÓN: Adrián Campillay
PROYECTO VACAS -Rock and poe del desierto-

lunes, 9 de agosto de 2010

PROYECTO VACAS / A la mamá de Galtieri



PROYECTO VACAS (Rock and Poe del Desierto):

Alberto Roman: textos y voces
Adrián Campillay: textos, voces y máquinas
Leonardo Almazán: guitarra y máquinas
Bruno Bustamante: guitarra y máquinas
Ernesto de Vera: maquinas y sonido (drums master)

La MUSICA compuesta por PROYECTO VACAS.
ANIMACION DIGITAL Y EDICION DE VIDEO: Adrián campillay.
CAMARAS: Alberto Román, Claudio Campillay, Adrián Campillay.
DIBUJOS: Silvio Campillay, Mariela Moreno. 

jueves, 11 de marzo de 2010

ABRIR UN ESQUELETO adrián campillay

 Fotografía: adrián campillay

1.

No signo tu piel
para nombrar la rosa de su vestidura,
sino para rajar su armadura.

Anochece en estrella de mi negra edad,
su flor está torcida,
y al tocar la tierra pétalo volador:
piedra será, porque piedra ha sido,
por su aro se puede
entrar
en la oscuridad.



2.

Camino sobre la hoja de afeitar

con la vida a dos manos.
en el ojo un recuerdo de tu olor

ve más allá.



un hilo de sangre

baja por la muñeca
de apretar
cada pétalo.



3.

Abro el esqueleto de la soledad.
La mañana me despeina cada sentido.
Por las veredas pasan los niños
con sus ronqueras de saltar, casi tibios.

Aún cuando me encuentro
tendido sobre la cama,
todavía huesos flacos
botellas vacías,
abro el esqueleto.

El resto del día es sólo un intento.



4.

¿y por qué somos

mariposas nocturnas

que aún en la oscuridad

no pierden la gracia del vuelo?

¿y por qué tanto temor

nos sacude las almas

de quienes no hemos sido?



Mi amor siembra en las alcobas     

cosas de gritos.




5.

Un hombre no puede salir
de la habitación
sin su vida,

tendida aún sobre la cama
todavía
huesos flacos
botellas vacías.

Hacía el baño frío.

Sencillamente no puede morir
mientras se enamora.



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