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viernes, 3 de septiembre de 2010

adrián campillay / POEMA SIQUIATRICO


Poema siquiátrico

Repentinamente muerto
me envolví en una sábana de envenenadas flores.
Soñé aquella vez con oscuros, largos hospitales,
y otra vez tuve un sueño atravesando el aire.
Doctor! Dónde estás doctor?
Desde que lejano agujero te escurres
como un espíritu.
Con qué aguja de pájaros
me volarás la cabeza esta tarde?
Repentino. A través de mí.
Camino hacia atrás,
hasta mi alma:
la luz del cadáver.
Pero Doctor!
Dónde estás doctor?
Con qué lupa
mirarás esta vez mi ojo
para culparme?
De qué lugar vacío de tu corazón
obtendrás la regla de sangre
para medir la intensidad del grito aplastado
en la pared principal de mi pensamiento?
Y dónde te esconderás.
Cuando brille —aunque sea una sola vez—
la luz del cadáver?


 Fotografías: Hospital Siquiatrico Serbio (FUENTE)

JUAN JOSÉ GALDEANO CASTRO / San Juan, arg.



La Locura,

como concepto se instala en los ojos

una piedrecita pequeña con la fiereza tenaz del tabú
no con temeridad feroz o ferocidad letal
sino como una piedrita en una enramada
sacudida por el viento para caer
con Newtoniana precisión.
clavando sus patitas. en el patio del miedo.

La carne ventisquero de pupas
o aquelarres desdentados en las nanas de las brujas.
sin eje ni quicio en las brújulas
se busca una puerta
que nos diga quién es y dónde ha ido
que viento lunar ató su cola,
aúlla y se arrastra lisonjero
ciego a la belleza y al amor.

Para ser carne de cartones
en los fríos cenáculos de yonquis y mendigos
o cabriola de polvos y papeles
en el penar de putas y viandantes
perdidos
con esa risa loca con que danzan los postigos
cuando dan en la cara
después de haber vivido un día
borracho con las sombras de la calle.

la basurita cachusa es un gato doméstico,
una hirsuta baba en la comisura
a los ojos
de la realidad
del dolor
de la muerte.

La soledad a la intemperie con mayúscula, soberana, libre
clava su agujón
con forma de ano en la cresta del ego.
Quienes juegan con las formas de sal
hacen las formas de la palabra.

El frenaso es tal
que a dos lágrimas se encuentra el llanto y la risa
a dos pasos el amor y el odio.
Son dos pasos esa lágrima
seca que cae desatando aguaceros.

¡Loco! ¡Loca! vasos que comunican lo esto y lo otro,
en la cima del gallo su sima preguntando.



TEXTO: Juan José Galdeano Castro
OTRO POEMA DE JUAN J. GALDEANO
IMAGENES: Fotografías de un Hopital Siquiatrico Sarbio (FUENTE) 
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