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lunes, 24 de diciembre de 2012

ME FUI DE BARES / por Javier del Cerro

(Javier del Cerro y su amigo Adrián Campillay, en Coquimbo, hace unos años, volviendo de bares)

Nací en Coquimbo en el antiguo hospital San Pablo.
Nací en el bar del Casino Minero con mis padres en
Domeyko al norte de Chile.

Creo que un bar puede estar en cualquier parte, en una plaza, un parque, playa, en la escalera de un cerro, en un subterráneo en Coquimbo.

“Me fui de bares” por su estridencia, por tener televisor, por estar lleno sólo de hombres y mujeres atendiendo en calzones. Con poetas en bares de poetas, músicos en bares-casas de músicos, amigos en bar de amigos y con prostitutas en el cerro en un bar de realidad terrible con los ojos puestos en el mar y mi cuerpo excitado y oscuro. En el bar de mi memoria están mis muertos queridos y los muertos prematuros víctimas del poder y el odio.

El bar es la casa, el no lugar o espacio residual de una urbe agobiante. El hospicio del paria sirve de evasión al atribulado.

Un bar lleno de hombres terminales desespera, un bar de babosos repele y a un bar con televisor lo rechazo.

Imagino un bar de otro mundo, otra luz y temperatura, gente extraña e irreconocible, música, variedad de licores, comidas, voces, sonidos del acá y del allá, ebrios alegres o tristes no desesperados y un letrero que diga: “La realidad es una enfermedad provocada por la falta de alcohol” atendido por fantasmas y sin horario.

El bar de Star Wars, el bar de Chinaski, el bar del Teatro Mágico. El bar de Punta de Choros, el Sub de Coquimbo. Lugares consagrados a los sentidos.

Un bar en una playa iluminado por antorchas, velas y una fogata.

Un bar con l@s más lúcidos de mi país, un bar con silencios y los esbirros se aterrorizan. En el bar se sueña, se ríe y piensa y al terrorismo de estado le molesta, porque al bar lo protege la belleza.

En fin, un bar está en la frontera de lo establecido y su esencia es pulsión.

Un bar será la resistencia, el clandestino de un país torpe y arrogante.

Un sueño recurrente tener un bar. El animal metafísico encuentra en el toda la oscuridad y el misticismo que les es somero e inabordable en su casa o lugar de trabajo. En el se conjuga poesía y vida, exceso y delirio.

Recuerdo el bar del Casino Minero en Domeyko al norte de Chile. Un niño se entretiene bebiendo los conchos de las botellas de Pilsener; al rato reía y lloraba al mismo tiempo. Tambaleando entre las mesas y con la sorpresa de mi madre que no entendía que le pasaba al pequeño. De un ala me llevo a la pieza. Un largo sueño y un dolor de cabeza fue mi iniciación.

Siento que los bares están cada vez mas segmentados, hasta en su concepto; pub, resto-bar, lounge, rock-bar, clasic-bar, café-bar. El boliche hoy es un lugar de culto, para gente vieja, desadaptados, estudiantes bucólicos o artistas que buscan donde arreglar el mundo y se resiste a la posmodernidad. Lugares encantadores, que logran reunir a más de una tribu y en su carta aun se pueden encontrar el pan con pernil, el huevo duro con pan amasado, el sándwich de pescado, la pichanga con ají, el consomé de pollo.

Un buen bar se reconoce por sus parroquianos, gente amable y sencilla. Buenos conversadores, por lo general en barrios antiguos. Con recuerdos en sus paredes y botellas polvorientas, fotos de antiguos equipos de futbol, cantantes pasados de moda, actores y actrices olvidados por el celuloide. Barras y mesas de madera, detalles o tallados alucinantes, garzones de otra época y un barman sordo que juega y prende fuego a los tragos más exóticos y recibe los pedidos leyendo los labios o por un improvisado lenguaje de señas.

Un gallo canta en la madrugada en un bar de Santiago. Un pájaro negro y pequeño recoge monedas que brillan en un bar de Coquimbo, un perro acostado bajo la mesa y un caballo afuera de una cantina en Paihuano esperan a su amo. El pide el metro cuadrado, que consiste en una mesa llena de botellas de cervezas chicas o la damajuana, botellón de vino de cinco o diez litros. Con tal dosis luego de unas horas como bulto lo depositan arriba del caballo.

El bar más exótico que recuerdo es uno de la población San Joaquín en Santiago, clandestino de una botillería. Con pocos asientos a la manera de un tren, todos los parroquianos de alguna forma se conocían, no más de quince y una ventana al fondo que daba a una reja y a la línea del ferrocarril. Lo insólito era que en algún momento de la noche empezaba a remecerse y por la ventana veías pasar el tren como una imagen irreal, una alucinación alcohólica o de otro tipo. Imagino en el tren a muchos poetas bebiendo. Un tren bar al sur de Chile, un avión bar rumbo a tierras lejanas o barco bar zarpando con bates ebrios.

Las vueltas del texto me llevan a suponer que es posible el bar que uno imagina, siempre que la pasión y el ingenio nos jueguen a favor. Reúno todos los sueños de bar en un documental, apoyado por la tecnología, junto bares del norte con bares del sur, bares viejos con otros no tanto y parroquianos atrevidos en hacer del día noche, de las palabras diálogos, de la reunión belleza y creo un bar total lleno de vida.



Jorge Teillier, Juan Diaz y Rolando Cárdenas

Alvaro Ruiz y Rolando Cárdenas



De izquierda a derecha: Adrián Campillay, Javier del Cerro y Raul Kastillo, en tierras de Gabriela Mistral.

martes, 20 de marzo de 2012

WEEK END de Ramón Rubina Guajardo por PROYECTO VACAS (Rock and poe del desierto)


FIN DE SEMANA by adrián campillay


Pista perteneciente al PROYECTO VACAS (Rock and Poe del Desierto)
Música: Adrián Campillay
Texto: Ramón Rubina Guajardo
Voces: Alberto Román, Adrián Campillay, Bruno Bustamante Torino (Frase final: José Campus)
Producido en San Juan, Argentina.
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WEEK END (poema de Ramón Rubina Guajardo / Chile)

Los lunes me salen escamas.
Los martes ladro bajo la luna.
Este miércoles me eché hormigas en los ojos.
Salgo con un paraguas negro los jueves.
Orino en una botella y reparto pescados los viernes.
Hoy es sábado y me corté la oreja para sacarla a pasear con una pita.
Dicen que es domingo: Yo sólo veo paredes blancas y,
En el techo, un hombre con enormes alas que gotea
Sangre sobre mi cabeza.

jueves, 12 de abril de 2007

Juan Cameron visita el Hotel Celine

fotografía: adrián campillay
...
Armando Roa Vial en Hotel Celine (2003)
Una revisión fina y pesimista.
escribe Juan Cameron
acerca del poemario del escritor chileno A. Roa Vidal

(Leer pequeña selección de textos en EL MOMO POESIA)

Serio y dedicado en su proposición estética, el poeta Armando Roa ofrece, en su más reciente entrega, una visión entre escéptica y ecléctica del oficio creador. Sus dudas en torno al ejercicio escritural y la búsqueda intelectual del silencio lo llevan, sin embargo, a una prolífera producción, rindiendo así tributo a la generación que lo acoge.

Armando Roa Vial se pregunta si tiene sentido el escribir. O, si acaso, la vanidad humana se justifica frente al exiguo sitio reservado para cada cosa «en esta pequeña faz del universo». Se trata de una constante en su escritura. Con cerca de una veintena de publicaciones en diez años, Roa pareciera buscar el silencio a través de ellas. Crucificado en las palabras, el poeta no tiene otro destino, si no ser juzgado por el amor mientras la muerte transcurre por las habitaciones del Hotel Celine -nuestra existencia- «la madriguera del gusano/ a lo largo de la página», propone.
Hotel Celine, entregado por Editorial Universitaria el reciente 2003, representa la permanente reflexión del poeta en torno al oficio. La cuestión sobre el qué significa su ejercicio más allá de la vana representación social de quien lo practica, es una constante a través de sus secciones. Ese lugar de tránsito representa el depósito del tiempo, del continuo alejarse manifestado por el autor en su nota preliminar.
Si en Celine la locura es el motivo central, en su hotel -lugar de paso de escritores, «aristócratas de la proscripción y el anonimato»- lo será la literatura con sus fascinantes reflejos; con su visión renovadora, caótica y antiheroica del dolor humano, elementos generadores del pesimismo, la ansiedad y el descreimiento absoluto. Louis Ferdinand Celine, un suicida político, representa el arbitrio de la voluntad frente al medio y mal podría «correctamente» postularse como modelo de conducta en nuestros tiempos; «el cáncer suicida es apenas una traición más» anuncia Roa al referirse al autor de Un viaje hasta el final de la noche, cuyo título evoca en su texto de homenaje.
Pero el joven poeta santiaguino gusta enfrentar tareas complicadas. Su anterior Lecturas anglosajonas da cuenta de una serie de fragmentos desde el inglés antiguo, en cierta forma también hablado en el sur escandinavo -entre ellos el Beowulf- en un esfuerzo similar a los practicados con anterioridad por Jorge Luis Borges y Ezra Pound. Referencias a este trabajo de traductor encontramos en su Hotel Celine junto a otras vinculadas a su propia creación precedente.

Esta revisión de la escritura lo lleva a formular proposiciones en boga sobre el proceso creador. Como la de comparar el cuerpo como un instrumento cuya afinación y ritmo depende del espacio toráxico y de la circulación sanguínea: «Qué sistema respiratorio tienen aquí los recuerdos./ Qué pulmones, alvéolos o tráqueas./ Bajo cuáles arterias reciben oxígeno./ Ante qué paisaje se vuelven palabra viva e irisada».

Bien podrían las habitaciones de ese hotel, cuyos números se incluyen como sobretítulos en la primera sección del poemario, señalar las páginas del propio autor, así datas de un recorrido que él considera ya extenso. Porque Hotel Celine es para el poeta la detención en medio del camino; tal vez la revisión y su necesario análisis.

Después de todo los trabajos del poeta se expresan solamente a través de «los verbos y sus conjugaciones,/ partículas de enlace entre sujeto y predicado». Para llegar a ese silencio el autor es prolífero. El escribir sobre la inutilidad de la escritura le ha exigido una extensa bibliografía, un merecido reconocimiento y la ubicación dentro de un grupo generacional cuyos representantes más jóvenes -Javier Bello y Germán Carrasco entre algunos- son también prolíferos y hasta a ratos torrenciales.

FUENTE: http://www.liberacion.press.se

jueves, 15 de febrero de 2007

Carlos Ernesto Sánchez (Chile)

Carlos E. Sánchez: Fotografía proporcionada por el autor

///

Me enamore de un travesti
vestida de negro y tacones
pelo rubio
labios carnosos
y en cada paso hundía su dedo en el recuerdo
de la mujer que espera en casa.

En la escala del metro
no amé ni me amaron
suspiré
gemí lento como si fuera una bocana de humo
era su boca en mi sexo
arrancando de golpe
mi amor travestido.

Era travesti
en la noche desmascarada
fría
de mis 45 años
ejercicio de cuerpo en cuerpo sin palabras

El resto de la noche
silbe una canción
que dice
me enamoré de una travesti



///

Aquí
En este departamento de calle San Antonio
donde las putas cobran $7.000
y se lubrican
porque dejaron la calentura
en la casa con el beso de hasta pronto
Aquí
bebo cerveza
la Becker
que compro en pack para emborracharme
mientras asumo estoy viejo
que no volverás
tu piel tersa otro la acaricia
y no sentiré mi sexo dentro de ti
mientras gimes desorbitado

Tu mi premio a la erección forzada a mis 57 años

Y como se fue el Iván
que no recogió ni siguiera sus huellas
y escribió
su nombre como un sahumerio en las murallas
de mi departamento
se fue Rodolfo
Alejandro
los amigos que no volvieron

En este mapa de las calles de santiago
recorro cada gesto, mirada, sonrisa
y los hombres pasan
el que me guiñe un gesto de soledad y hambre
tiene el culo cansado y el pico dormido, transpirado

Monedas, dinero
instante de convencer
para calmar la desnudez de un día que termina

y bebo
de otra manera escupiría la vida
diría que Dios es un cabron voyerista
gozando las lágrimas marginales
de los que perdimos las palabras.

Bebo
y no es noche, ni escucho música
que deprima
Estos tragos que levanto
signan el pacto de vida y muerte

que impone su ritual.

viernes, 9 de febrero de 2007

NATALIA MOLINA ALANOCA Veteranos del 79

1956

Me fui a la tierra del sueño
al este del paraíso
donde el sol se parece a una braza de carbón
donde todos vestimos los colores puritanos de 1956.
Donde hacemos rituales funerarios a la orilla del lago
y después corrimos
esquivando las esquirlas de nuestra estrella muerta.

Me fui al lugar donde uno bebe para transformarse en el otro
neumonía rocanrolera sobre rocas húmedas
mirando fotografías decoloradas
hermosos juegos de luz y sombra
dividiendo nuestros rostros
revelados en cuartos caseros.

Me fui a la tierra del sueño
al este del paraíso
donde nuestras libretas son preciados evangelios
donde el sol no aparece para molestarnos
donde la tumba del hermano
aun no ha sido cavada.

MANZANAS CONFITADAS

Algo te hizo nacer cuando el sueño había acabado,
en el tiempo de cadáveres en la ribera izquierda.
Algo te hizo crecer cuando los uniformes estaban en todas partes,
cuando el rostro de Pinochet colgaba enmarcado en la dirección del colegio,
cuando Poduje venía a inaugurar poblaciones a la orilla del zanjón.
Calor infernal del año 87, la felicidad brillaba en forma de llave,
una calva siniestra cortaba la cinta de tres colores...

Barricadas en 5 de abril, jóvenes combatientes.
Uno se iba a acostar temprano después que tu abuela te llenaba
un guatero con agua.
Eran los tiempos de los cadenazos,
cuando las calles tenían ese aire de desolación
que sólo tienen los pueblos abandonados
a su suerte,
al terror de su suerte;
pero más de alguno dirá
que para ti todo era alegría de cabro chico,
helados de agua
y manzanas confitadas.


NATALIA MOLINA ALANOCA (Chile) poemas del libro inédito "Veteranos del 79"
más textos de N. Molina en EL MOMO POESIA
sobre la autora
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martes, 6 de febrero de 2007

DE MUERTOS Y SOMBIS ...desde Chile


LA HORA DEL ASCO
por Roberto Brodsky
Son una vergüenza. Dan asco. No exactamente los pinochetistas, de los cuales cabe esperar homenajes y elegías, sino los otros. Da asco la columna de Pato Navia ponderando en el diario La Tercera la obra refundadora de un dictador cuyos delitos de sangre y venalidad han sido ampliamente acreditados por la justicia internacional. Pero también dan asco los panelistas de Tolerancia Cero que se muestran implacables contra la corrupción de medio pelo, pero que evidencian una tolerancia infinita para referirse a Pinochet con eufemismos y pasitos de esgrima. Dan asco los noticieros, la propaganda militar, el kitsch de la dictadura con sus viejos estandartes, recuerdos, anécdotas de cómo nos enriquecimos mientras una parte de la población permanecía en el exilio, en la cárcel, o atemorizada en sus casas. Así cualquiera cambia el país, Navia; lo cambia y se lo roba. Así cualquiera. Qué vergüenza. El especial de La Segunda a cargo de Gonzalo Vial es un asco de principio a fin. Y los foros, con esos panelistas aterrorizados de llamar dictador a un dictador, ladrón al ladrón, terrorista a un promotor del terrorismo de Estado. Con ecuánimes palomas quieren despedir al que los escupió en la cara.

¿A qué le tendrán miedo? ¿A quedarse sin pega? ¿A perder rating? Son una vergüenza. Dan asco los especiales de prensa que El Mercurio y Copesa echaron a la calle para historiar la muerte del militar más sangriento de la historia de Chile, cómplice en los crímenes de sus propios camaradas de armas y quien celebró como un ahorro fiscal el hallazgo de dos y más cadáveres en un mismo ataúd cuando se revelaron las tumbas clandestinas del régimen. ¿No se darán cuenta que al hacerlo entonan loas al sentimiento de venganza? ¿Que están promoviendo una justificada patada en el culo cuando no un pistoletazo cada vez que vuelven a humillar a esos familiares con sus crónicas de alabanza? No, tienen que llorar para darse cuenta. Y en la Escuela Militar, ¿acaso todavía no saben leer para informarse de que el último comandante en jefe antes de Pinochet fue Carlos Prats, quien voló por los aires con un bombazo digitado desde Chile? Honores de Comandante en Jefe a un gorila golpista es cosa de asco, de vergüenza, pero así es. ¿Qué país escondido revela la muerte de Pinochet? Da pánico prestar atención a la incapacidad ya no política de los dirigentes concertacionistas, sino simplemente cívica para deslindar el bien del mal, como si no existiesen ya esas categorías: matar empata con modernizar, torturar oponentes empata con exportar manzanas, gobernar por el miedo empata con redactar una nueva Constitución.


¿De qué están hablando estos papeluchos del equilibrio? ¿Qué país es éste que da asco leer la prensa, ver la tele, escuchar la radio? ¿Por qué están todos de acuerdo en respetar la memoria penal de un tirano? Qué asco, qué complejo arrastran para dejarle a la historia, es decir a los otros, un juicio condenatorio que los tribunales escamotearon una vez más, tal cómo Carlos Cerda tuvo de el buen criterio de señalar en medio de la opereta funeraria.

Porque se trata de esto, finalmente. Augusto Pinochet falleció el 10 de diciembre en la más absoluta impunidad penal, y sólo Belisario Velasco, vaya por donde, fue capaz de orientar a la opinión pública de manera sintónica con los sentimientos de la gran mayoría, y si no, al menos con los valores que se supone sostienen a una democracia: respeto a las minorías, libertad de expresión, elección libre e informada, transparencia y probidad en el gasto público. Pinochet repitió de curso en todas estas materias de Estado, pero hete aquí que el burro es homenajeado por testarudo. Vaya democracia la que nos legó el cabrón. Un asco, una vergüenza para todos.

Contra lo que puedan pensar quienes todavía están leyendo esta columna, la muerte de Pinochet no me alivia de nada. La pérdida no de vidas, sino de nociones comunes para entenderse o disentir, es irremontable, tal como lo hemos visto en estos días. Nada nos devolverá lo extraviado bajo la bota. Recuerdo a un amigo que perdió a su padre, fusilado en Calama por la Caravana de la Muerte, y me contó su sentimiento de inutilidad cuando Pinochet quedó preso en Londres. Los oponentes festejaban la medida, intercambiaban mails, alentaban la extradición a España, pero él había quedado frío. Ni la horca que colgó a Mussolini salvaba su distancia. Esto puede ser un argumento para las columnas de Hermógenes a favor de la impunidad, pero no importa: se lo regalo como la muerte del sapo. El resarcimiento es un concepto judicial, no humano. Y el tema de Pinochet, que es el tema del odio en Chile, trata de vidas humanas.

Qué quieren: soy nacido el 57, fui educado en una democracia representativa, mi padre era comunista y me llevaba de la mano el año 63 a ver los actos de Frei Montalva para enseñarme a escuchar opiniones distintas a la suya. A los 15 años se acabó la lección. Pertenezco, según una encuesta publicada recientemente en La Tercera, a ese minoritario 20 % de la población que sabe distinguir entre un dictador y un presidente, un militar y un criminal, un hombre que ladra y otro que piensa, un lamebotas y un liberal. Somos minoría en el país, sin duda. Y a mucho orgullo. Presumo que para esa minoría no es la hora de festejar ni de llorar la muerte de Pinochet. Es la hora del asco, de la vergüenza. /

Roberto Brodsky. Santiago, 1957; entre sus novelas: El peor de los héroes (1999), novela acerca de las desventuras de un abogado que busca las huellas de un joven desaparecido durante la dictadura; Últimos días de la historia (2001)sobre los días previos y posteriores al Golpe vividos por tres adolescentes; El arte de callar (2004) sobre la muerte del periodista inglés Jonathan Moyle cuyo cadáver fue encontrado en el Hotel Carrera.
Referencia:
Roberto Brodsky *. "La hora del asco." Anaquel Austral. Ed. Virginia Vidal. Santiago de Chile: Editorial Poetas Antiimperialistas de América. 3 de Enero de 2007.

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miércoles, 8 de noviembre de 2006

Poemas de Marietta Morales Rodríguez (Antofagasta / Chile)

CARTA A BONO EN PARIS

Estoy como en ese cuarto de hotel
de un millón de dólares.
Observando a través de la ventana
como cae la nieve,
humedeciendo las calles de la ciudad.
Escuchando The matter more pretty of world
recordando esas viejas canciones del patio del
colegio
.
En que todo lucía
como una moneda de centavo.
Eran los tiempos que las distancia
me parecían remotas
y estar sentada en los pasillos de los aeropuertos
una situación casi irreal.
Ahora en este pulcrísimo hotel,
envuelta en un vestido blanco.
Todo ha sido vertiginoso y casi cinematográfico,
cuando el carretero de la muerte
caminaba hacia el cementerio.
Mis mundos se derrumbaron
y todo se evaporó entre mis manos,
y solamente pude guardar tu fotografía
en mi baúl.
Eran los tiempos en que soñaba estar contigo
en un castillo de Dublín,
construyendo esos mundos perfectos,
donde no existe el desamor.
El tiempo corrió como atleta soberbio.
El carretero de la muerte se alejó para siempre.
Galopé hacia tierras áridas , desafiantes.
Levanté circos como hongos
después de la lluvia,
aprendí a sentir el látigo del silencio.
Lancé muchos papeles
y aún escuchaba tus canciones ,
cuando caminaba por las calles empedradas de la
ciudad.
Ahora los transeúntes
corren de un lado a otro,
como esa niña que se levanta
temprano para subirse al microbús .
Saco del bajón aquel libro bellamente impreso ,
y siento , mi querido Bono,
que ambos estamos envejeciendo.


MADRID /SARAJEVO /BERLIN

Son las linternas feroces
que emergen
desde el fondo de una maleta,
que vieron como la línea del tren
se rompió como gacela quebradiza.
En el palpitar de las calles desoladas,
de esos resplandores que entraron
por la ventana.
De esos sueños metafísicos,
de aquella radio que anunciaba
el desembarco de los ángeles
y dibujaba
ese severo retrato familiar.
Esa imagen etérea
cuelga desde lo alto
de un péndulo.
De ese tiempo que corrió
como telégrafo frenético ,
en busca de esa
comedia mal representada
que es el estallido de una granada,
al final de una calle de Sarajevo.


EL AMOR EN LOS TIEMPOS DE LA DESESPERANZA

En el teatro de marionetas
el estruendo de Puccini
retumba en tus oídos.
Es la vorágine
que te ahoga entre edificios y jeringas
en los atardeceres,
en las melodías del clarinete,
junto al café evaporado.
Buscas la vida en el cajón de fósforos
entre el baño y la cocina .
En la cantina de la esquina
el sonido de los látigos
anunciaron la última travesura del
ángel descarriado.
Al sonido de Armstrong,
que cae como la lluvia de los anuncios
en las calles húmedas,
la fotografía de fin de siglosque estremece los amaneceres del mundo.


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miércoles, 13 de septiembre de 2006

Rodrigo S. Verdugo Pizarro (CHILE)


DESPUES DE ESE DIA

Cambiaron la ubicación de las cosas
sabían demasiado de una música de tierra para el viaje enemigo
El aura del mar levantándose, dejando atrás nuestros terribles ejes
la forma de mirarnos a los ojos, la forma de mirar a las piedras.
Sabían demasiado bien como unirse, por eso recibieron el revez de las
cosas
y se empezó gota por gota, nombre por nombre
mientras el mito se deshojaba a nuestros pies.
Sabían demasiado bien y no esperaron retratar a sus muertos
les bastó que el revez del mundo se levantara contra los árboles y las aguas
contra las cosas, y las vidas, contra cualquier herida que no tuviese un arrojo de estrella.
Lo sabían demasiado bien, apareando a las sílfides contaminadas, saldando algo con ellas
poniendo plumas quemadas dentro de las almohadas, reanudando las capturas
para que así llegaran y se ubicaran gota por gota, nombre por nombre
como antes cuando las cosas no limitaban con los hombres
sino que el tiempo limitaba con la piedra, limitaba con la luz
y piedra y sangre por igual buscaban legitimar el rayo
mientras la belleza ahuecaba los mares
y al final dios estaba esperándonos con un ramo de accidentes en las manos.

DIECIOCHOAVO ANUNCIO
"Yo baño caracoles fétidos, la muerte mientras tanto
camina lentamente"
Armando Uribe


OH esencia negra que cuelgas como vestido
algunos viajan hacia ti, nosotros te tomamos
para que nuestra sed sea un castigo para las aguas.
Algunos viajan hacia ti con naipes y muebles
nosotros te tomamos para calmar la serpiente de miles de bocas
que anda casa por casa, playa por playa,
vendiendo el disfraz de la cicatrización, bajo un sol de otoño.
Algunos levantan el vestido y encuentran manicomios submarinos.
nosotros aún mentimos, les decimos a nuestras mujeres que irán con nosotros
pero solo a una le llegamos a decir:"Te prometo que aunque las víboras
destronen la lluvia,
tus filos seguirán cantando, aún bajo la luz de esa estrella que no muere
ni deja morir".
Si mujer, la noche esta enterrada en tu lengua, por eso es tan bella tu sed.
algunos antes de partir, cristalizan su hermandad, me ponen un anzuelo maldito,
por eso amaneces con un feto de cera entre las piernas
y yo debo sacarlo los domingos, llevarlo a la rueda de la fortuna, que de mil vueltas
que vea como los esqueletos gigantes se apoderan de los cementerios
no es verdad acaso que si los días tuvieran la originalidad de dios,
las piedras no nos habrían dejado escapar
estaríamos presos todavía, sostenidos por un ojo, sin saberlo,
pero ay no ponemos acaso espejos dentro de las cavernas y los adornamos con guirnaldas
y detrás de nosotros siempre aparece aquel ojo, al que le han puesto
precio los demás ojos
y creemos que es nuestro hermano muerto, y nos sentimos culpables.
tanto como aquella vez que pusimos un feto de cera entre tus piernas, y te masturbamos con él
entonces la sombra de un latido huracanado iba abriéndose camino,
iba extendiéndose como un paraguas bajo el que algunos se esconden
para ver a los ángeles enrollar las cavernas y guardarlas como
pertenencias propias.
Nadie dudaría que ojos y fuentes son validos para el viaje,
más validos que cualquier otra pertenencia que se transparenta al instante de partir
es que tanto ha ahondado en nosotros que ya no sabemos cuando estamos
debajo del mundo o no
con una sangre desértica que no cuenta ni con ojos, ni con fuentes,
a la hora de amar, al instante de partir, tú lo sabes, mujer
tantas bocas, pezones, piernas, significan que la tormenta engrana las vidas
déjame andar con la mentira congelada en la frente
yo descoseré el vestido, antes que amanezca, me ayudaran fetos de cera,
hermanos muertos
el tejido sin querer ira formando otro vestido aún mas grande
nos debatiremos a muerte por ser el primero en levantarlo
y hay tantos que ya vienen en camino, y tantos que no pidieron viajar,
y tantos que disfrazan con algas su oxidación como muestra de catástrofe.

Del libro inédito "Anuncio".
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lunes, 26 de junio de 2006

JAVIER MILANCA VISITA LAS CARCELES (Chile)

VISITA A LA CARCEL

Y ellos gritan:
Que se abra la puerta para que se hagan sus sombras:
Te buscan monrero,
violeta, flayte, cogotero
Y las madres responden:
Que se abra la puerta para abrazar al niño triste
Que botó el florero, que cambió el orden de las cucharas de la casa,
O pintó bigotes en el cuadro del abuelo.

En una hora de panes mudos
Las miradas son cambiadas por guitarras o percheros
Desagravios y flagelaciones se reparten en la yerba
En una hora se vive de nuevo, esperando el próximo domingo
para sumar las horas que a esa hora le faltan

Adentro,
la impaciencia de los días secuestrados
y las manos no resueltas.
Afuera,
La maleta con venganzas y saludos.
las madres en su procesión de mate y bolsas plásticas,
las hermanas, con sus trenzas y nidos de pájaros,
las novias con sus blullines de guerra.


GRAVEDAD

Isaac, un tonto grave,
no consideró siquiera la posibilidad
De que es el árbol el que cuelga de la manzana
Igual como los planetas usados
Cuelgan en el ropero viejo del universo.
Este error de suma gravedad nos da la certeza
De que siempre el poeta le gana al físico.
Pero cuando estos se juntan en uno sólo
Nadie les hace collera y nacen parras.


MANZANAS

Y ahí Eva comenzó su negocio,
Como promotora de supermercado “Paraíso”
Captó a su primer cliente (se lo engrupió)
En realidad era el único

Cagaste te mandó saludos.


DEMOLICIONES

Se divierten destruyendo las casas de los abuelos
Se engatuzan con luces y máquinas
Y el nuevo templo que levantan
Tiene la mierda hasta el cogote
Los escombros aplastaron a los amigos imaginarios de los niños
Ya no veremos las cornisas bordadas de palomas.

JAVIER MILANCA (Chile)

miércoles, 1 de marzo de 2006

NICANOR PARRA

El poeta Nicanor Parra, uno de los principales representantes de la vanguardia literaria chilena y latinoamericana del siglo XX.

El hombre imaginario

El hombre imaginario
vive en una mansión imaginaria
rodeada de árboles imaginarios
a la orilla de un río imaginario.

De los muros que son imaginarios
penden antiguos cuadros imaginarios
irreparables grietas imaginarias
que representan hechos imaginarios
ocurridos en mundos imaginarios
en lugares y tiempos imaginarios.

Todas las tardes imaginarias
sube las escaleras imaginarias
y se asoma al balcón imaginario
a mirar el paisaje imaginario
que consiste en un valle imaginario
circundado de cerros imaginarios.

Sombras imaginarias
vienen por el camino imaginario
entonando canciones imaginarias
a la muerte del sol imaginario.

Y en las noches de luna imaginaria
sueña con la mujer imaginaria
que le brindó su amor imaginario
vuelve a sentir ese mismo dolor
ese mismo placer imaginario
y vuelve a palpitar
el corazón del hombre imaginario.

Nicanor Parra

jueves, 22 de diciembre de 2005

JORGE TEILLIER / Chile 1935-1996

















RETRATO DE MI PADRE, MILITANTE COMUNISTA

En las tardes de invierno
cuando un sol equivocado busca a tientas
los aromos de primaveras perdidas
va mi padre en su Dodge 30
por los caminos ripiados de la Frontera
hacia aldeas que parecen guijarros o perdices echadas.


O llega a través de barriales
a las reducciones de sus amigos mapuches
cuyas tierras se achican día a día,
para hablarles del tiempo en que la tierra
se multiplicará como los panes y los peces
y será de verdad para todos.


Desde hace treinta años
grita "Viva la Reforma Agraria"
o canta "La Internacional"
con su voz desafinada
en planicies barridas por el puelche,
en sindicatos o locales clandestinos,
rodeado de campesinos y obreros,
maestros primarios y estudiantes,
apenas un puñado de semillas
para que crezcan los árboles de mundos nuevos.


Honrado como una manta de Castilla
lo recuerdo defendiendo al Partido y a la Revolución
sin esperar ninguna recompensa
así como Eddie Polo -su héroe de infancia-
luchaba por Perla White.


Porque su esperanza ha sido hermosa
como cieruelos florecidos para siempre
a orillas de un camino,
pido que llegue a vivir en el tiempo
que siempre ha esperado,
cuando las calles cambien de nombre
y se llamen Luis Emilio Recabarren o Elías Lafferte
(a quien conoció una lluviosa mañana de 1931 en Temuco,
cuando al Partido sólo entraban los héroes).


Que pueda cuidar siempre
los patos y las gallinas,
y vea crecer los manzanos
que ha destinado a sus nietos.


Que siga por muchos años
cantando la Marsellesa el 14 de julio
en homenaje a sus padres que llegaron de Burdeos.


Que sus días lleguen a ser tranquilos
como una laguna cuando no hay viento,
y se pueda reunir siempre con sus amigos
de cuyas bromas se ríe más que nadie,
a jugar tejo, y comer asado al palo
en el silencio interminable de los campos.


En las tardes de invierno
cuando un sol convaleciente
se asoma entre el humo de la ciudad
veo a mi padre que va por los caminos ripiados de la Frontera
a hablar de la Revolución y el paraíso sobre la tierra
en pueblos que parecen guijarros o perdices echadas.


(En: "Muertes y Maravillas")

jueves, 1 de diciembre de 2005

ENCUENTRO EN COQUIMBO

CONGRESO BINACIONAL DE POESIA / Coquimbo 2005
CONVOCADO por: SECH (Sociedad de Escritores de Chile) Sección Coquimbo
por Javier Milanca Javier Milanca en el Valle de Elqui (durante el encuentro), a pasos de la tumba de Gabriela Mistral.
Diapositiva UNO:
Como saco roto se desperdigaron los poetas en las marañas del puerto de Coquimbo. De inmediato a lo que vinimos. Y se abrió el gran libro de la poesía, las palabras de buena crianza y a leer. Los demás durmieron el sueño rodeado de los grandes clásicos. Los otros, al bar de los poetas organizado por el vate Javier del Cerro, cuyos visitantes, habitantes de las metáforas permanecieron despiertos y alados hasta que se hizo la mañana y el sol entró en la casa a tropezones.

Diapositiva DOS:
Javier del Cerro nos despide con un grito en el Barrio Inglés. Adrian Campillay, poeta Argentino; me dice que el invierno es un animal que no duerme. El tampoco. Con pasos de felices moribundos nos vamos hasta el mercado en donde el mar de Chile saluda con su tropa de mariscos a mi amigo argentino que no para de hablar de indios Huarpes y Diaguitas y de límites inventados por los cretinos de siempre. La cordillera de Los Andes es un largo abrazo, no una frontera.

Diapositiva TRES:
Frazeto (Poeta argentino) leyendo desde su desvarío, metafísico en sus comparaciones, delirante en sus cavilaciones, su enorme presencia callada deja ver que es un volcán a punto de estallar de tantas imágenes, miles de imágenes desde su silencio de hospital ¿Será el fuego un caudal de palabras en erupción?.Frazeto mira, no habla, pero lo sabe todo.

Diapositiva CUATRO:
¡El Choapa se sienta en la mesa caramba!. Somos pocos pero locos. Contamos, cantamos desde este valle de leche verde. Mario Ramos desde su divagar poético, laberíntico y oceánico. Oscar Espinoza con la palabra bella y la paz de unas letras que son pinturas sacadas de un alma interminable. Bernardo Tapia que nos instala de nuevo en días y futuros mejores, de tiempos que fueron -serán y que justifican toda la poesía del mundo. Ana Leyton con sus sueños mayúsculos y su frenética búsqueda de lo trascendente. Guillermo Galvez pregunta y responde, ensalza y destruye y al final nos deja convertidos en espectadores de su gran imaginación y magia.

Diapositiva CINCO:
El valle del Elqui se abre. La tumba de Gabriela se abre. Deja escuchar las voces roncas y profundas de los hermanos argentinos, no malcriadas como las chilenas, mal enseñadas por las madres que nos crían con voces de pitos destemplados. Se pasean por viñas que hacen olas, por océanos que florecen tormentosos, nos hablan de abrazos y de muerte, de apariciones y de la íntima soledad galáctica en este enjambre humano. Gabriela ronca su sueño de sol, entre los cerros, testigos de éstos poetas que disfrutan con su presencia. El viento nos dice que fuimos escuchados, a pesar que los metales de las máquinas siguen trabajando y no saben de nuestras confabulaciones.

Diapositiva SEIS:
Ana Leyton me pregunta si el limbo existe, si la poesía es para elegidos, para seres de otras alturas olímpicas, es un saltarse la tierra para levitar al infinito. O simplemente es salvarse a sí mismos de una existencia de mierda. Le respondo que es lo último, la razón es simple ¿quien lee a los poetas?. Nicanor Parra Dixit “No se calienten la cabeza, la poesía no la lee nadie”. Sin embargo en Coquimbo la poesía la leyó el universo completo, sino me creen.... pregúntenme a mí.

Javier Milanca (Chile) y Adrián Campillay (Argentina), antes de una lectura y luego de un largo paseo por el puerto.

El poeta Javier del Cerro (Chile, Coquimbo), durante un concierto al amanecer en el Hostal EL NOMADE, los huéspedes agradecidos.

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