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lunes, 22 de abril de 2013

Natalia Litvinova

 
 
Versos que le faltan a la nieve

miro mis versos, la parte peligrosa de la nieve,
copos blanquecinos que lentos caen
y se adhieren a mis extremidades transparentes.
miro estos versos que le faltan a la nieve,
banderas de aliento de los hombres que marcharon al vacío.



Por lo que se debe rezar

como una casa incesante
o como una despedida innecesaria
es la vida
y se repite
por eso arrodillada rezo
por la resurrección de algún santo
por la palabra no sujeta a la muerte
por el ojo que es linterna miedosa
del que regresa del otro lado.



Mano

acariciá a tu hija
que pide una docena de guerras
como rosas tachadas
para recomponer su cuerpo.




HISTORIA PERSONAL

Los soldados que no murieron en la guerra ya deben estar muertos. No es bueno abusar de la repetición en un texto breve. Mi abuelo murió antes que sus colegas veteranos. Calculó todo para que no lo notáramos. A veces es imposible no repetir. Pronto me olvidaré los nombres de los muchachos que se vigilaban para que ninguno se suicidara. El campo de concentración requiere de concentración. Quedarte perplejo ante la libertad de una mosca podía costarte la vida.

 
 

miércoles, 17 de abril de 2013

Laura García del Castaño

Fotografía: Boris Mikhailov
 
      Escucha el aullido de tus muertos
      La necesidad de los vivos
      comienza
      por esa pequeña limosna.


El árbol oscuro

Yo apunté a un nido
Yo apunté a un nido y le di
e hice lo mismo que el tiempo hace con la risa.
Y lo hice sola
con una roca de hielo,
con una piedra de llanto congelado.


Luego, con el mismo escombro rasguñé mi cara
e hice lo que un rastrillo con la arena.
Únete como a un recuerdo joven dije y labré la marca,
sin ventanas para mi rabia
labré la marca
dejé el vestigio de haber sido un instante tan vil como el tiempo.


Con una roca de hielo
Con una roca de hielo
derribé lo que flameaba en el árbol oscuro.
y todos los recuerdos sin sostén cayeron
mezclándose las filmaciones de unos rostros
con las grabaciones de otras voces
en un solo engrudo.


La mano de mi amante con cara de risa,
el pie de la muerte con aliento de pozo
y mi padre con sus ojos en blanco.


El tiempo es un árbol oscuro
vive pensando el fruto que arrojará sobre tu risa.


Y el pasado,
el pasado es el nido
se piensa ausente pero se sabe de éste lugar
como un destino circular que otra vida menciona
y tu atiendes pero lejos ya.


Pero esta vez lancé una piedra.
A fuerza de ser pájaro,
a fuerza de flamear sobre un árbol oscuro
al tiempo le di, al pasado le di,
derribé sus frutos, rasguñé mi cara.
Y todo eso lo hice yo sola,
con una piedra de llanto congelado.





Se  habla cada vez con más certezas

Así,
como el color del humo presume la voracidad de fuego,
o el cauce de un río su arrebato
por cómo naces se adivina el carácter,
por la línea de tu mano los hijos que te esperan,
por la forma de tu cráneo la inteligencia,
por el ancho de tus huesos tu fortaleza,
por tus actos la magnitud de tu entierro
y por tu cadáver
la demora de tu olvido.




No te daría mi colección
de cucharas importadas

Ni me tatuaría un brazo
Ni me iría a vivir a tu casa con tu madre
Pero te dibujaría lo que la vida te borre
Te esperaría debajo, en el gran salto
Porque soy todo lo que no has buscado
La arrastrada por tu mayor creciente
La que supo domar al fantasma de tu entrada.
Tomo lo que me sirves, lo picante, lo amargo
Soy lo que dejas afuera a la intemperie,
La que va hasta ese lugar de tu fiesta,
del corazón
de tu hambre
No hay una foto tuya en mi billetera
Nunca retuve tu número, tus claves
No hay nada que nos una
apenas me tenso al esplendor de tu vida
con ese hilo finísimo
con que la luz
sujeta a los insectos.



 

miércoles, 26 de diciembre de 2012

TROVADORES DE PIEDRA / Pequeña selección


Cada reflejo de la calle me transfigura
mi cuerpo es una lente que gravita
bajo colores del atardecer

y veo la gente atravesar apresurada sus imágenes
hasta que no queda sino el halo de una vida pasada
hace 30 segundos sobre el pavimento

permanezco ahí
detenido en el hielo
que también es un cristal

mi propio espejismo pasa delante

se despide mientras me oculto en sus aguas.

Tapa del libro. Ilustración de Silvio Campillay.


Excusa para un libro

Cada uno tiene sus exorcismos

unos van a la playa
otros se hunden en el mar
y otros
se sacan los clavos en casa
como si fueran garrapatas
se quedan sin ropa frente al espejo
lloran largamente
y al abrir la heladera
sólo piensan en excesos
en sus madres
o en cualquier otro fracaso de ternura
como digo
cada uno tiene sus exorcismos.


Verdadera historia de las guitarras

Y los hombres
no supieron cómo
ni cuándo
ni de qué dios extraño
venían
árboles huecos
con caderas de muerte
con hilos como llagas
doliéndoles el cuerpo
iguales a los hilos
que sostienen la esperanza
siempre a punto de ceder.

No supieron
no pudieron explicar
de qué maravilloso mundo
huían
y llegaron
hasta ellos
aquellas criaturas
que llamaron guitarras.

Y a los hilos
los llamaron cuerdas
por aquellas
que deslizan
sus sonidos
en la garganta muda
piel cansada del suicida.

Porque los hombres
no sabían
que las guitarras
tenían bocas,
huían
de un país sin manos,
venían a buscar sus dedos,
pero
más que nada
venían a llevarse sus vidas.

Cuando los hombres
—sentados a la orilla de sus desgracias,
hallados frente a aquel cuerpo
y sobre aquel cuerpo—
lo comprendieron

voló la soledad como un pájaro con incendio en las alas
se volvieron sus ojos hacia adentro de sus cabezas
y después, cuando nadie hubo mirado

dejaron
caer
despacio
sus lágrimas.

Y los hombres
comprendieron
que las guitarras
venían a llevarse sus vidas.

¡Porque sus vidas eran miserables!
No cabía el dolor en el enorme continente.

Estaban muertos
y estaban vivos
y sus vidas
iban hacia el silencio.

El continente era de grito más que de tierra.
Las guitarras eran desgracia
una boca desgarrada.
Los hombres eran el corazón del grito.

Y era un grito que podía matar

pero sólo en esa muerte


se podía estar vivo.




Poema extinto

Viene de días apagados.

Mañanas sin luz. Así la quiere.
En las inmediaciones de la locura.
Con duros presagios
leyendo su suerte
sobre el asfalto

de una ciudad que lo odia.


Me pregunto si tal vez

su cuerpo agujereado
se esconderá para siempre
en la blanda materia de los sueños

en las pesadillas enormes

del cansancio sin razón
o si acaso
pasará la noche injusta
y volverá el día con sus canciones
sus cuerpos sin pena y su risa
desalambrando las heridas.

Su voz

no lo nombra
desaparece su nombre
ha perdido manos y pies
¿cómo se arrastra un cuerpo así?
sino en el éter extraño
inhumano viento
soplando
sin música
en el vacío.

Viene de días apagados.

Mañanas sin luz.
Ojo en la grieta
que hay en la noche
la busca sin cesar
para verla
aunque sea
por última vez.

La quiere.


Y se extingue.





Para que las personas...

Para que las personas

que por alguna razón hemos dejado deambular
trasnochar
habitar
o simplemente pasar dentro de nosotros
salgan, nos abandonen ¿qué podemos hacer?
ni siquiera nosotros conocemos el camino de salida
de nosotros mismos ¿cómo podemos guiarlas
sin perdernos también? ¿y si al mismo tiempo
estamos perdidos
sin poder salir
conducidos
por ellas
a la vez perdidas
en sus propias aguas?

¿qué pueden hacer ellas?


ya nos dejaron entrar


tampoco tienen remedio.



Una boca...

Una boca
trae a colación
todos los mares
los antiguos
y los de antes
los peces de la lengua
en los profundos versos

en la soltura del agua su estrangulamiento

por eso
cuando pienso en ella
se me acortan los pantalones

la miraba subido a la pared de mis nueve años
desvestirse en el cine de su ventana
y a veces
detrás
de una cortina semiabierta

sólo


la imaginaba.




YA ESTA A LA VENTA EN LIBRERÍAS DE SAN JUAN 
(Piedra Libre, Desnivel y en la librería de la Editorial de la UNSJ - 1º piso del Rectorado)
"TROVADORES DE PIEDRA" de Adrián Campillay
EDITORIAL UNIVERSIDAD NACIONAL DE SAN JUAN

PUEDE ADQUIRIRSE TAMBIÉN POR CORREO ESCRIBIENDO A LA EDITORIAL:
editorial@unsj.edu.ar

O COMUNICÁNDOSE DIRECTAMENTE CON EL AUTOR A:
adrian_campillay@yahoo.com.ar


martes, 29 de mayo de 2012

Charles Bukowski / Un poema desagradable




siguen escribiendo
bombeando poemas
jóvenes y profesores universitarios
esposas que beben vino toda la tarde
mientras sus maridos trabajan,
siguen escribiendo
los mismos  nombres en las mismas revistas
todos escribiendo un poco peor cada año,
sacando una recopilación de poesías
y bombeando más poemas
es como un concurso
es un concurso
pero el premio es invisible.


no escribirán relatos ni artículos

ni novelas
sólo siguen
bombeando poemas
cada cual sonando más y más parecido a los otros
y menos y menos a sí mismo,
y algunos de los jóvenes se cansan y abandonan
pero los profesores nunca abandonan
y las esposas que beben vino por las tardes
nunca jamás abandonan
y llegan nuevos jóvenes con nuevas revistas
y hay algo de correspondencia entre poetas hombres o mujeres
y algunos polvos
y todo es exagerado y tedioso.


cuando les devuelven los poemas

los pasan a máquina de nuevo
y los mandan a la siguiente revista del directorio,
y dan 
recitales
todos los recitales que pueden
gratis la mayoría de las veces
esperando que alguien por fin comprenda
por fin aplauda
por fin los felicite y reconozca su
talento
están todos tan seguros de su genio
dudan tan poco de sí mismos,
y la mayoría vive en North Beach o Nueva York,
y sus caras son como sus poemas:
parecidas,
y se conocen entre ellos y
se juntan y odian y admiran y eligen y descartan
y siguen bombeando más poemas
más poemas
el concurso de los pelmazos:
tac, tac, tac, tac, tac, tac, tac, tac, tac, tac, tac, tac, tac...

Charles Bukowski. 
El amor es un perro del infierno
Traducción de Ciro Arbós
Visor de poesía



Pájaro azul

hay un pájaro azul en mi corazón que
quiere salir
pero soy duro con él,
le digo quédate ahí dentro, no voy
a permitir que nadie
te vea.

hay un pájaro azul en mi corazón que
quiere salir
pero yo le echo whisky encima y me trago
el humo de los cigarrillos,
y las putas y los camareros
y los dependientes de ultramarinos
nunca se dan cuenta
de que esté ahí dentro.

hay un pájaro azul en mi corazón que
quiere salir
pero soy duro con él,
le digo quédate ahí abajo, ¿es que quieres
hacerme un lío?
¿es que quieres
 
mis obras?
¿es que quieres que se hundan las ventas de mis libros
en Europa?

hay un pájaro azul en mi corazón
que quiere salir
pero soy demasiado listo, sólo le dejo salir
a veces por la noche
cuando todo el mundo duerme.
le digo ya sé que estás ahí,
no te pongas
triste.

luego lo vuelvo a introducir,
y él canta un poquito
ahí dentro, no le he dejado
morir del todo
y dormimos juntos
así
con nuestro
pacto secreto
y es tan tierno como
para hacer llorar
a un hombre, pero yo no
lloro,
¿lloras tú?


(Versión de Rafael Díaz Borbón)

 
Reseña biográfica

Poeta y novelista norteamericano nacido en  Andernach, Alemania, en 1920, trasladado a Los Angeles, EE.UU., en 1922.
El traumático ambiente familiar que soportó en su infancia lo convirtió en un joven de carácter conflictivo, amante del alcohol y de la vida bohemia, costumbres que sólo abandonó por períodos muy cortos de su vida.
 
Algunos estudios de arte, periodismo y literatura, fueron la base para iniciar su carrera literaria, publicando los primeros poemas a la edad de treinta y cinco años.  Su obra, unas veces realista y brutal, y otras, tierna y sentimental, está representada por más de treinta publicaciones, entre las que se destacan:
 "Crucifijo en una mano muerta" 1965, "Cartero" 1970, "El amor es un perro del infierno" 1974, "La senda del perdedor" 1982, "Shakespeare nunca lo hizo" 1990, "Peleando a la contra" 1991 ,  "La última noche de la tierra" 1992 y "El capitán salió a comer y los marineros tomaron el barco" 1994.
Falleció en 1994.

martes, 15 de mayo de 2012

VIEJOS PAPELES / adrián campillay


El aire amenaza a la noche deshecha en su misterio

tu luz es luz

pero la superficie sobre la que se derrama su recuerdo
es un cuerpo inerte y sin espera
las voces de las cosas se confunden con insectos
puertas que se cierran, vehículos que voltean
a orillas de las autopistas
como caros juguetes

en esta ciudad
no has dejado
siquiera un rastro
que no desaparezca al desearlo

tu luz es luz

pero el aire
amenaza
con derrumbar
toda quietud

que es en donde
por un segundo
me encuentro
con tu sombra.



INCESTO

Desde un principio fueron hermanos
compartieron la saliva y el dolor de estar apretados
en un pésimo momento contra el vientre

probablemente el vientre de dios

duermen
desde hace años en vidas separadas
con un ojo miran los recuerdos caer en los hechos
con el otro sueñan y mienten hacia adentro
la soledad de haberlo entendido todo

                        así

no necesitan probar su amor

saben que todo cuanto pueda suceder
no alterará el curso de la sangre

mientras el vampiro duerma
tal vez
se les queme un poco la piel

al encerrar tanto deseo
se abran las puertas
del infierno

lágrima y arruga en el imperio salado del mar

en sus tormentas increíbles


en reverso desierto
una flor alumbra
el mescal
en cuya mirada

se puede quedar atrapado para siempre.

                                                                Dibujo: A. Campillay

Más papeles viejos:
ANIMALES SUELTOS / Poesía Sudaka

miércoles, 29 de febrero de 2012

HECTOR URRUSPURU pequeña selección

--------------------------------------------------------------------------------------------------
(Autorretrato) 

el no dueño de sí mismo
deambula pobre
desnudo
y no hay luna

en las calles del barrio cubista
el que nunca fue dado a nacer llora
por las heridas que no se ha infringido aún
(ah vientres de samurais amados!)
el alma se le torna alcohol de arroz

y ninguna lectura profana lo rescata
y ningún tren sagrado lo lleva a alguna parte
ya no viaja ya no ríe
ya no prende la lámpara marrón

deja (ya su mente en blanco)
que la humana miseria existente
lo doblegue lo curve
lo separe de su signo en el zodíaco

la náusea y su débil pie izquierdo
lo obligan a dormir en un hueco ocre
sobre finales del siglo

está
ahora a la hora dos
húmedo y con fiebre
en la tierra de las pesadillas
allí donde todo es color beige

grita
dormido
las noticias más amarillas
alarido mal vocalizado tiene
vuela espantada un ave nocturna

secuestrado permanece
por los shamanes de la noche
y nunca hay quien lo despierte

piadosamente lo despierte
(la voz de la madre perdida...)
nadie que lo libere le diga:
“hijo... ya está bien ya pasó...”

con los ojos rojos en un sol rojo
mucho más cansado se levanta
siempre!
siempre ha sido peor dormir!

un paño frío se merece su frente

...no lo acunó la luna llena
al vagabundo de las letras
la muerte...
se lo estuvo cojiendo toda la noche.


----------------------------------------------------
la mujer que camina por el prado y va
comiendo lo salvaje que encuentra, y levita

el hombre desnudo que atraviesa la ciudad
y toca, por cábala, todas las vidrieras

el caballo gris de un sueño de príncipes
que lleva una cicatriz de jabalí, en su vientre

... con estas tres imágenes te toco timbre
y vos, las acomodás celestes, sobre la mesa

y les das un órden, y armás, el rompecabezas
de un Mayo mágico, un Mayo indecente

y ahora, se lee en el collage que el poema
no es mío, ni fué nuestro, es... la lluvia final

que lo está diciendo, con tus manos sobre
mis piernas, y con mis ojos, sobre tus lentes.
----------------------------------------------


...en mi agenda
llevo poemas de Pasolini
que he bajado de Internet
y hojas en blanco / muchas
pienso en mi soledad como una hojarasca

en mi agenda este año
no he escrito tu nombre
y ya comenzé a olvidar tu teléfono
la forma núbil de tu risa

si mi agenda fuera un aeroplano (sueño)
si la viera irse
oscura / ave de muertes /
si no fuera la sombra que es

... “Pasolini murió asesinado”
dice el prólogo en una parte
voy detrás de mi agenda
por la Avda. Corrientes

ahora bebo un café...
factor rh / alergias /
medicamentos contraindicados /
en caso de emergencia comunicar a:...

... sin azucar,
la luz de neón asesta
una puñalada teatral a los solitarios /
miércoles / wednesday / quarta ...

cada vez que se abre la puerta
tu fantasma
vuelve a caminar entre las mesas

“... mozo, un anís...”

anoto en mi agenda:
“pongo una ficha en la rockola,
Vos, bailabas muy bien” /
un largo aullido humedece
la palma de mis manos

dibujo soles eclipsados
los mismos árboles sin hojas sin raíz
escribo y tacho tu nombre diez veces /
diez veces

husos horarios mundiales /
Islamabad GMT + 5 h. 30 m.
unidades de medición /
“tengo el alma sin feriados” anoto

y ya he leído “Cenizas de Gramsci”
sus 6 cantos / 6 veces
y ahora me voy /
la agenda es un péndulo en la mano

un reloj sin fin.



El corazón que conociste
I
El corazón que conociste
estaba hecho de arpillera beige.
Olía a menta. A romero recién cortado
y lo habitaban, aves migratorias
de onix

como retazos, de barrios de un oeste fabril;
silbatos de trenes eléctricos a lo lejos
te lo recordaban... a lo lejos...

cuando te enamorabas y te gustaba,
(morocha de lecturas como liturgias)
poner, tu oído derecho sobre él...

...Jugar, a imaginártelo cruzando
arroyos de miel de arrope en Tilcara,
entrando,
lento y azul de tan púrpura
en una catedral de cuento alemán
entrando,
de tu mano de aguanieve, lento,
lento en su ritmo cadente,
constante, ralentado y vitreaux.

Beber, vino cerca de él. Seguir así:
"amándolo", despacio, en rojo y en rubí
y nombrarlo, en un beso
de pendiente olvidado,
comertelo todo, todo.
Amor tribal.

II
Pero...
el corazón que conociste
que cayó como asustado
por un rayo gris,
ave en un puño...
que se echó para atrás;
alas replegadas en niebla de días
que se escondió
en el almanaque de tus miedos.

Que no permitió que vieras
bebieras,
sus lágrimas de frío.
Sus campos con cruces.
Sus árboles de alambre y sin hojas
en atardeceres de acero,
en Saenz Peña.

Y que se puso de pronto
blanco y negro.
Negro, como tu pelo.
Blanco, como tu desnudez...
Oh! Aro de fuego! Olvidado.
Al atardecer...

Y que no quiso entonces
que lo escuches: nunca más...

Nunca más, su pequeñito tam tam tribal.
Eólico. Puro como un caliz.
Corazón en madera de grenadilla roja.
Su latir fantasma.

Y ese corazón,
hecho de pobrezas y de arrobamientos
ante el estío todo - siempre -
de los sentidos heridos,
se dió
en silencio y en sombras, al olvido...

Al exilio de las cosas.
Destierro de lágrimas de azucar negra.
Amarga.

Ensueño simple hecho de adioses,
en andenes de trenes eléctricos.
De aguas de arrope de miel,
invisibles...
De Tilcaras y de catedrales...

Y ya no está contigo (ese corazón)
morochita de lecturas intensas.
Que ni entre líneas lo lees, ni lo leerás.
¿Ves?
No está.

Ni en este escrito de arpilleras.
Ni de santos griales de grenadilla.
Ni de aves migratorias en piedra negra.

Ni aquí.
En su línea curva. Cursiva.
Final.


El Hombre Mediático
(escrito a fines de los 90...)
Quisiera que tu poema me llegara desde lejos,
desde los campos.
Voceado por la gente.
En charlas de camioneros al costado de la ruta.

No quisiera jamás verte editado.
Ni que se molestaran por tus escritos en las radios.

Que tu poema tuviera el olor del lugar
donde fuera comentado.
Y que se leyera entre líneas que creciste
a base de aguas sanas, y de hogazas de pan,
(como hogazas de Dalí), levadas
entre trinos de pájaros.

Pero que ni se piense que tu poesía
fuera por ello banal, simple, cotidiana.
Que quedara en claro
cuan convocante de los humildes del nuevo orden
restableciente de los enfermos terminales
inspiradora de los suicidas
fuera.

Y la manera de arengar, disponer, reagrupar.
De fuegos de revolución y con esencias necesarias,
y repentina, como el beso liberador de la tormenta
en espacios abiertos.
Con el poder para derrocar a los corruptos
y al hombre mediático y sin juicios previos
sus fusilamientos.

No.

Que no se masturbara tu poesía.
No hiciera zapping.
No comprara histérica los nuevos mouse.
Nuevas release del software,
como nuevos liftings en Brasil.
Información. Más información!
Información como drogas duras.
Duro hardware duras retinas enfermas.
Piel blanca pegada a la pantalla.
Sonrisas de brillo irreal,
como muerte auto-asistida en la madrugada.

Titulares gritados.
Información. ¡Más información!
Como sexo pagado. Como coima.
Como fraude, estafa, mentiras. ¡Imágenes! 

¡Imágenes!

Veloz hombre mediático...
Corazón de Movicóm.

Un poema tangible.
En el viento.
Que toda mi alma cansada
y lo que resta de mis dedos con sabor a dólar
esperan.

Un poema no editado.
Que llega entre murmullos.

Como lluvia que se vuelve río.
Desde lejos.
Desde los campos...

...



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