Fotografía: adrián campillay
No signo tu piel
para nombrar la rosa de su vestidura,
sino para rajar su armadura.
Anochece en estrella de mi negra edad,
su flor está torcida,
y al tocar la tierra pétalo volador:
piedra será, porque piedra ha sido,
por su aro se puede
entrar
en la oscuridad.
2.
Camino sobre la hoja de afeitar
con la vida a dos manos.
en el ojo un recuerdo de tu olor
ve más allá.
un hilo de sangre
baja por la muñeca
de apretar
cada pétalo.
3.
Abro el esqueleto de la soledad.
La mañana me despeina cada sentido.
Por las veredas pasan los niños
con sus ronqueras de saltar, casi tibios.
Aún cuando me encuentro
tendido sobre la cama,
todavía huesos flacos
botellas vacías,
abro el esqueleto.
El resto del día es sólo un intento.
4.
¿y por qué somos
mariposas nocturnas
que aún en la oscuridad
no pierden la gracia del vuelo?
¿y por qué tanto temor
nos sacude las almas
de quienes no hemos sido?
Mi amor siembra en las alcobas
cosas de gritos.
5.
Un hombre no puede salir
de la habitación
sin su vida,
tendida aún sobre la cama
todavía
huesos flacos
botellas vacías.
Hacía el baño frío.
Sencillamente no puede morir
mientras se enamora.
me gustó mucho tu poesia adrian! (maritza)
ResponderBorrarEste blog ha sido eliminado por un administrador de blog.
ResponderBorrarAdrián: el amor constante más allá de la muerte como quería el genial Quevedo. O, como vos proponés, aquello que que nos mantiene respirando y de pie.
ResponderBorrarA míu también me gusta. Y si no te importa te enlazo.
ResponderBorrarGracias por seguirme
:+
Gracias a uds. por abrazar al texto, sacármelo de encima. A través de uds. hago extensiva la invitación a publicar en los espacios de EL EL MOMO POESÍA. Basta con enviarlos a adrian_campillay@yahoo.com.ar
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